Palabras Para Vivir

20 Julio 2018

En guardia
por Charles R. Swindoll

Proverbios 4:20-27

Nuestro estudio sobre el consejo paternal de Salomón nos ha ayudado a apreciar la importancia de proteger nuestro corazón, nuestro ser interno. Salomón nos explica la razón. El versículo dice: “. . . porque de él emana la vida”. Debemos resguardar el corazón, porque de Él surge algo extremadamente importante.

La palabra hebrea motas se traduce como “emanar”. Significa literalmente “algo que surge”. Es el lugar de dónde venimos o hacia dónde vamos. La preposición “de” nos da el contexto que nos dice que la vida surge de allí. Nuestro ser interior es el origen de nuestra vida.

La filosofía griega occidental nos ha enseñado a pensar que la vida es una clase de energía o fuerza animada que hace que alguien se mantenga vivo. Algunas religiones orientales también piensan así de la vida. En contraste, los hebreos consideran la vida como la suma total de las obras de una persona. Ellos ven la vida en forma práctica y por eso la sabiduría no se determina por lo que una persona sabe sino por lo que un individuo hace. En términos filosóficos, se podría decir que la sabiduría es y que la sabiduría actúa. De manera similar, los escritores hebreos definían la vida como algo que una persona elija hacer o algo en lo que elige convertirse. Al igual que una casa, la vida se construye por medio de obras diariamente, y eso puede ser observado y examinado en las generaciones futuras.

De acuerdo con el consejo de Salomón, el ser es la fuente de la vida que vamos construyendo al responder a las crisis, al tomar decisiones, al interactuar con personas y, más importante aún, al comportarnos sabiamente. Tal como él lo mencionó antes: “El temor del Señor es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina” (Proverbios 3:6).

Por eso, este llamado a proteger el corazón a toda costa tiene que ver con la voluntad de Dios en ambos aspectos: descubrir su voluntad y caminar en ella.

Ahora unamos todas las piezas del rompecabezas y veamos lo que el versículo dice. Una paráfrasis basada en el texto hebreo podría leerse de la siguiente forma: “Más que cualquier otra cosa que deba ser resguardada y protegida (como la bóveda de un banco) proteja su ser, su mente, sus emociones, su carácter, su discernimiento, al igual que una centinela vigila la ciudad desde una torre, porque allí está la fuente de todas las decisiones, reacciones y obra que representan su vida”.

Vuelva a leer esto; esta vez lentamente. Cuando combinamos esta idea con el principio de Proverbios 3:6, una perspectiva más completa comienza a desarrollarse. “Reconócelo en todos tus caminos y el enderezará tus sendas”. Al igual que el centinela en una torre de vigía, debemos evitar cualquier cosa que ponga en peligro nuestro corazón y, por el contrario, debemos abrir la puerta al conocimiento de Dios, de su carácter, de sus valores, sus atributos y su voluntad. De acuerdo con Salomón, no tenemos mayor trabajo que resguardar nuestro corazón en un estado perpetuo de receptividad, pureza y sensibilidad.  

Reflexión
En los inicios de la programación en computación, los ingenieros utilizaban el lema: “La basura genera basura”. Ellos sabían que la calidad de un programa dependía de su buena información. ¿Qué clase de información recibe su cerebro durante la semana? ¿Cuáles son las fuentes de esa influencia? ¿Esta información afirma o socava la verdad bíblica?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.