Creada de una Manera Asombrosa y Maravillosa

 Si usted es una mujer que duda de su estima, no está sola.

¿Me permite comenzar con lo más obvio? No soy mujer. Ni tampoco alguna vez he querido ser una mujer. No soy experto en el tema de la mujer. Sin embargo, después de 61 años de matrimonio y casi 50 de ser padre de dos hijas, he aprendido algunas cosas que a las mujeres les molestan.

Le quiero contar algo como preámbulo de un punto en particular: las mujeres son personas de valor y dignidad. Cada una de ellas fue diseñada individualmente por un Creador amoroso.

Una de mis hijas, durante sus años en la escuela primaria, trajo a la casa una placa hecha de barro con la huella de su mano impresa en ella. En su clase de arte había aprendido a trabajar el barro, moldearlo, esperar a que secara, pintarlo con colores de tonos suaves y después ponerlo en altas temperaturas para que alcanzara la dureza necesaria.

Cuando llegó a la casa me la mostró con mucho orgullo. A pesar de su forma imperfecta, la placa brillaba con la luz del sol. Mientras la sostenía en la mano, mi hija esperaba ansiosa mi aprobación. En ese momento pensé: “Así es como Dios nos ve. Hechos de manera singular y con gran valor”.

Le dije a mi hija: “Cariño, es maravillosa”.

El valor de esa placa no yace en su figura externa, sino en el corazón de quien la creó. Tristemente, muchas mujeres no se han dado cuenta de que Dios las mira de igual forma.

Nuestra cultura bombardea a las mujeres de todas las edades con mensajes hirientes sobre el alto valor de la belleza, el glamour, la inteligencia, la condición física extrema y la perfección de su físico. Salvo que usted sea una talla pequeña, que esté bronceada y tonificada, que sea capaz de administrar una gran y exitosa

compañía al mismo tiempo que cría hijos prodigiosos, usted no tiene valor de acuerdo con esos parámetros. En contraste, Dios tiene una perspectiva muy diferente como lo muestra Su palabra. El rey Salomón, un hombre muy sabio dijo:

Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada. (Proverbios 31:30)

Las palabras de Salomón nos recuerdan que Dios no se enfoca en lo externo porque son aspectos perecederos. El verdadero valor se encuentra en el corazón de aquella persona que reverencia y sigue al Señor.

Dios creó a cada mujer con una combinación de temperamento, intereses, habilidades y estilos que forman la base de una relación con Dios y con los demás. Y cuando digo, “cada mujer” me refiero a usted.

Nadie puede ocupar su lugar. Dios la moldeó de manera cuidadosa y detallada. La formó de acuerdo con un diseño singular para que usted cumpliese los propósitos del Dios soberano. Él no se preocupa tanto por su apariencia externa sino por las intenciones de su corazón.

Quisiera entonces, darle tres consejos que le ayudarán a enfocarse en el diseño y el propósito de Dios en su vida:

Resista ese deseo de querer lograr la perfección. El perfeccionismo es una mentira del enemigo. Existe una gran diferencia entre los parámetros del mundo y los de Dios. Dios no está interesado en que usted sea “perfecta”. Él desea que usted busque la santidad. ¿Cómo? Comprometiéndose diariamente a obedecerle a Él (1 Pedro 1:16).

Recuerde que usted fue creada de manera asombrosa y maravillosa según el plan de su Creador. Desde antes de la fundación del universo, Dios pensó en usted y ahora usted es una creación especial de Dios. Usted lleva la huella de Su amor (Jeremías 31:3).

Recuérdele a la generación joven esa virtud importante y poco común de temer a Dios. No existe una necesidad más importante en la vida de las adolescentes y mujeres jóvenes de tener mujeres que sean ejemplos de una vida que teme y sirve al Señor (Proverbios 31).

Al igual que la placa de mi hija, cada uno de nosotros tenemos una forma irregular e imperfecta. Nunca debemos olvidar el gozo y el orgullo con el cual nuestro Padre Celestial nos ha creado. Usted es Su obra maestra, atesorada y hecha de manera singular.

¡Créalo! Determine en su corazón seguir al Señor hoy. Eso hará que la alaben.

Acerca del Autor

Charles R. Swindoll

Conocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora...