Cuando Jesús Ora por Usted

En mi calidad de pastor, he tenido el singular privilegio de tomar asiento o arrodillarme junto a muchos que han estado en el umbral de su morada eterna.

Las últimas palabras que pronuncian antes de exhalar su último suspiro a menudo son de gran significado. Esto nunca ha sido más evidente que en referencia a las últimas palabras de Jesús, quien colgado en la cruz del Calvario y antes de entregar su espíritu, pronunció siete frases significativas.

Al prepararnos para celebrar la Semana Santa y la Pascua de Resurrección en esta temporada, pensé que sería no solo apropiado sino también significativo considerar uno de esos enunciados, uno que toca nuestras vidas diariamente.

Probablemente usted pueda seguir los pasos finales de Jesús al Gólgota y los acontecimientos de esas horas oscuras mientras que Él colgaba entre el cielo y la tierra. Con clavijas de hierro sujetaron Sus pies y Sus manos a los rústicos maderos. Luego lo colgaron en alto para que todos pudieran ver Su vergüenza. Le despojaron de Su ropa y se la jugaron a la suerte. Le dieron vinagre y con burlas hirientes se mofaron de Él. Le despojaron de toda dignidad y decencia. ¿Su respuesta?

Lucas nos dice:
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Note cómo dice: «Y Jesús decía». El tiempo del verbo en el griego original lleva la idea de que Él decía repetidas veces: «Padre, perdónalos. . . Padre, perdónalos . . . ¡Padre, perdónalos!»  Cuando perforaban Sus muñecas con los clavos, Él decía: «Padre, perdónalos». Cuando perforaban Sus pies con el clavo y levantaban ese poste vertical para dejarlo caer en el agujero de modo que desgarrara Su carne, Él decía: «Padre, perdónalos». Cuando se repartían Su ropa y se jugaban a la suerte Su túnica exterior sin costura, Él decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

En su Evangelio, Mateo añade un detalle que vale la pena mencionar. Dice que los que echaron suertes por la túnica de Jesús al pie de la cruz se detuvieron, esperaron y clavaron su mirada en Jesús. Específicamente, Mateo dice: «Luego se sentaron alrededor e hicieron guardia mientras él estaba colgado allí» (Mateo 27:36).

Aunque no podemos saber exactamente por qué hicieron esto, me pregunto si acaso la oración de Jesús no les llamó la atención y penetró el embotamiento de su culpabilidad por un breve momento. Tal vez fue la primera vez que escucharon que alguien oraba por ellos. Estos curtidos soldados habían presenciado muchas crucifixiones, pero Jesús murió de manera diferente. Murió teniendo alguien más en mente. Tal vez fue la oración de Jesús, junto con el terror de las cosas que sucedieron en torno a Su muerte, que impulsó el primer destello de esperanza en el centurión y le llevó a decir: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!» (Mateo 27:54).

«Padre, perdónalos». Es una oración que Jesús todavía eleva. Pablo escribe:

Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros (Romanos 8:34).

Para usted, hijo o hija de Dios, eso quiere decir que Él intercede por usted mientras usted se esfuerza todo lo posible por llevar una vida santa. Él intercede por usted que ha caído. Debido a Su gracia, incluso intercede por los que han escogido no arrepentirse y volver. Si ese es usted, amigo mío, entonces óigame. Le ruego que vuelva. Confiese lo que sea que se ha interpuesto entre usted y el Señor Jesucristo. Él promete:

Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9, NTV)

Tal vez usted nunca se ha acercado a Jesucristo. El perdón que Jesús ofrece no depende de que usted limpie su vida. Cristo la limpiará. Él murió para que usted pueda ser perdonado. Ni siquiera espera que usted le encuentre a medio camino. ¡Él ya ha recorrido todo el camino! Su pecado, no en parte sino en su totalidad, quedó clavado en la cruz. Hoy agradézcale a Dios por la muerte de Cristo por usted. Agradézcale por Su perdón. Dígale que lo recibe de corazón. Dígale que usted cree de todo corazón que Él vive hoy, habiendo resucitado de los muertos y habiendo pagado toda la pena de sus pecados.

Como intercesor para todos los que creen, Jesús empezó Su ministerio de intercesión en la cruz y continúa hasta hoy. ¡Qué razón más fabulosa para celebrar la Pascua de Resurrección este año!

 

Acerca del Autor

Charles R. Swindoll

Conocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una...