Fortaleciendo Su Destreza en la Evangelización

La cosecha de la evangelización siempre es urgente. En todo momento se está decidiendo el destino de los hombres y naciones. Toda generación es estratégica. No somos responsables por la generación pasada, ni podemos asumir la responsabilidad plena de la siguiente; pero sí tenemos a nuestra generación. Dios nos considera responsables por la forma en que hemos cumplido nuestras responsabilidades en esta edad y cómo hemos aprovechado nuestras oportunidades.1

Estas son palabras de Billy Graham. Él ha hablado de Cristo en público a más personas de nuestra generación que cualquier otro individuo. Sus cruzadas de evangelización han ejercido un impacto en más ciudades por todo el mundo, y llegado a más hogares, gracias a la televisión, que cualquier otro esfuerzo de evangelización en la historia. No podemos pensar en el nombre de Billy Graham sin adjuntarle la palabra evangelización. Él tiene una fuerte destreza en el asunto; pero la pregunta es, ¿la tenemos nosotros? Probablemente no. La mayoría de nosotros queremos tenerla. Quisiéramos tenerla. Ciertamente nos percatamos de la necesidad, y algunos incluso hemos tomado cursos para ayudarnos a desempeñarnos mejor al dar testimonio, pero con todo y eso tropezamos. Nuestra idea de la evangelización es débil; penosamente débil. La mayoría de nosotros no somos creativos, simplemente tropezamos en unas pocas palabras y esperamos que la persona cambie pronto el tema. Nos sentimos incómodos. Cuando se analiza nuestra falta de éxito y destreza en la evangelización, se reduce a cuatro razones primordiales.

  1.  Ignorancia

Simplemente no sabemos cómo hacerlo. No tenemos ningún método o “técnica” probada que nos permita sentirnos cómodos hablando de Cristo a otros. No nos gusta un método enlatado así que acabamos sin ningún método.

  1.  Temor

La mayoría de nosotros simplemente estamos asustados. Tenemos miedo de que la persona nos haga preguntas que no podemos responder, o que tal vez se enoje y nos rechace.

  1. Indiferencia

Por duro que sea admitirlo, a muchos creyentes simplemente no les importa. Pensamos: “Si esa persona quiere creer eso, allá él o ella. A cada quien lo suyo”.

  1.  Mala Experiencia

Más y más encuentro a creyentes que tuvieron una mala experiencia antes de llegar a conocer a Jesucristo con algún fanático de ojos desorbitados que los manipuló y los abochornó, tratando de obligarlos a tomar una decisión. ¿El resultado? Una renuencia para decir algo.

Un Principio Importante que Hay que Recordar

Hay un principio que me ha ayudado más que cualquier otro: hay que ponernos en el lugar de la otra persona. Si podemos tener presente que la otra persona no viene de donde nosotros venimos, ni entiende a dónde vamos, eso ayuda mucho. No es raro encontrar personas que tienen una forma de pensar o un trasfondo cultural totalmente diferente al nuestro, lo que aumenta en gran medida a la complicación. Si deseamos fortalecer nuestra destreza en la evangelización y hay un interés sincero en hablarle de nuestra fe a esta generación perdida y confundida, quiero compartir varias pautas que tienen que ver con la evangelización personal. Cada una nos ayudará a superar las barreras y a aprender a ser diestros para hablar de nuestra fe:

Sensibilidad–Escuchemos con atención. Hay que estar listos para seguir la dirección de Dios. • Disponibilidad – Seamos flexible. Si el Señor nos dirige a cambiarnos de un lugar a otro, vayamos.

Iniciativa – Usemos un método apropiado para romper el hielo.

Tacto – Hablemos con amabilidad, cuidado y cortesía, con sensatez, con un deseo de respetar la dignidad.

Precisión – Recordemos que el asunto es Cristo. Mantengámonos en ese tema.

Determinación – Cuando sea evidente que el Espíritu de Dios está obrando, hablemos de recibir a Cristo. Indiquemos con claridad que Jesucristo está listo para recibir a todo el que viene a Él por fe.

Comencé este artículo con una declaración del evangelista Billy Graham. Concluyo con otra de sus afirmaciones para recalcarlo.

La cosecha de la evangelización siempre es urgente. En todo momento se está decidiendo el destino de los hombres y naciones. Toda generación es estratégica. No somos responsables por la generación pasada, ni podemos asumir la responsabilidad plena de la siguiente; pero sí tenemos a nuestra generación. Dios nos considera responsables por la forma en que hemos cumplido nuestras responsabilidades en esta edad y cómo hemos aprovechado nuestras oportunidades.2

Debido a que la cosecha de hoy es urgente, y debido a que se nos considera responsables para dar a conocer a Cristo a nuestra generación, no permitamos que nuestra sociedad cómoda, y “a-quien-le-importa", debilite nuestro entusiasmo y reduzca nuestro celo. Fortalezcamos nuestra destreza en la evangelización.

Adaptado del libro Agua Viviente para un Mundo Sediento por Charles R. Swindoll (Copyright © 2011 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos). 1. Billy Graham, citado en Quote Unquote, ed. Lloyd Cory (Wheaton, Ill.: Victor Books, una división de SP Publications, 1977), 102.

2. Billy Grraham, citado en Quote Unquote, 102

Acerca del Autor

Charles R. Swindoll

Conocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una...