Puntos de Charla Acerca del Libro de Apocalipsis

P. ¿Por qué debo estudiar el libro de Apocalipsis? ¿Es en realidad pertinente para mi vida?

R. Primero, la Palabra de Dios es un mapa confiable y sin errores. Sin importar lo difícil que sea captar las aturdidoras visiones que se presentan en Apocalipsis, no debemos olvidar que es parte de la Palabra de Dios. Como tal, incluye una bendición inherente el simplemente leer, oír y guardar las cosas que entendemos. Si captamos por lo menos el cuadro en grande del libro y su verdad, no necesitamos perturbarnos o confundirnos por los detalles.
Segundo, el plan soberano de Dios da esperanza en lugar del temor. Hay personas por todo el mundo que viven bajo la superstición, el temor a lo desconocido, aprehensión por el futuro, y un abrumador sentimiento de que todo el mundo está fuera de control. Las guerras, hambrunas, enfermedades, desastres naturales, todas estas tragedias parece ser evidencia de que el caos reina. Sin embargo, Apocalipsis nos muestra que Dios está ejecutando su plan soberano, que un día el mal será destruido, ¡y que al final es Dios quien gana! El conocimiento de esta verdad fundamental reemplaza el temor y nos da esperanza y confianza.

Tercero, el Hijo glorioso de Dios es digno de adoración. Como seres humanos, escogemos confiar en muchas cosas y ponemos confianza en varias personas. Apocalipsis nos dice que sólo hay Uno digno de ser objeto de nuestra fe completa e indivisible: el Hijo encarnado de Dios, Jesucristo. Él es el centro de nuestra adoración, el enfoque de nuestra obediencia, y fuente de nuestra bendición, tanto ahora como para el futuro.

Tomado de Revelation—Unveiling the End, Act 1: The Heavenly Stage Bible Companion (Plano, Tex.: IFL Publishing House, 2006), 4.

P. Me intimida el libro de Apocalipsis. ¿Cómo puedo empezar a enfrentarlo?

R. Como remate de la Palabra revelada de Dios, es importante que estudiemos el libro de Apocalipsis con humildad, balanceando una interpretación sobria con una aplicación práctica de sus verdades inmutables. Antes de embarcarnos en una búsqueda que compite con cualquier otra que se nos ofrece en la literatura o en las películas, necesitamos unos pocos recordatorios prácticos para guardarnos en contra de los extremos.

Primero, debemos esperar lo inusual. El libro de Apocalipsis es diferente a los demás libros de la Biblia. Aunque algunos libros, como Ezequiel, Zacarías y Daniel, tienen elementos simbólicos y visionarios similares, nada se compara a lo que hallamos en Apocalipsis. Se nos bombardea con vocabulario y símbolos en un estilo que a menudo nos desorienta. No se preocupe; ¡está bien! Cuando llegue a cosas que no tienen sentido al principio, usted está en buena compañía.

Segundo, debemos refrenar nuestra imaginación. Apocalipsis tiene mucho que es simbólico, y algunos quieren imponer algún tipo de interpretación en cada detalle del libro. Debemos abrazar las cosas que se nos interpretan con claridad, bien sea en Apocalipsis mismo, o en otras partes de la Biblia, y contentarnos con la indecisión o incertidumbre respecto a símbolos que no son claros. No nos corresponde tomar el lenguaje figurado que el Espíritu Santo inspiró e interpretarlo como se nos antoje (2 Pedro 1:20). La Biblia se interpreta a sí misma conforme comparamos pasaje bíblico con pasaje bíblico. Dado este método de interpretación, incluso el lenguaje figurado se debe tratar en forma literal. Es decir, una vez que entendemos lo que representa el lenguaje figurado, debemos entender su significado en forma literal. De otra manera, el propósito entero de la literatura apocalíptica permanece impráctico.

Tercero, debemos seguir los métodos normales de estudio bíblico de observación (“¿Qué dice?”), interpretación (“¿Qué quiere decir?”), correlación (“¿Cómo encaja?”), y aplicación (“¿Cómo funciona?”). Cuando se trata de Apocalipsis, a veces tenemos que reprimir nuestra curiosidad y quedarnos satisfechos con: “¿Qué dice?” Ciertos elementos de las visiones de Juan fueron incomprensibles incluso para su propia mente (Apocalipsis 7:13-14). Muchas veces podemos comprender lo que un pasaje quiere decir basándonos en el contexto, una comparación con otros pasajes bíblicos, y una interpretación dentro del mismo libro de Apocalipsis. Una vez que entendemos el significado apropiado, podemos aplicar su verdad a nuestra situación. A veces la aplicación será muy concreta y personal. Otras veces será más teológica y general. De cualquier manera, debemos estar listos para que las visiones de Apocalipsis nos cambien; y no simplemente comprenderlas.

P. Así que, ¿cómo debo responder al libro de Apocalipsis y a la profecía en general?

R. Cuando captamos el poder de la verdad profética, eso cambia la perspectiva de nuestra vida diaria. Cuando estaba en el salón del trono de Dios, Juan no se preocupaba por su próxima comida, por las tareas que había dejado inconclusas en su iglesia en Éfeso, o las pruebas y tribulaciones de la persecución que había atravesado. No se preocupaba si dejó la plancha encendida, si sus acciones estaban ganando intereses, y ni siquiera si sus hijos algún día volverían al Señor Jesús. Su respuesta nos conduce a tres verdades eternas que nos ayudan a poner la vida en perspectiva a la luz de la eternidad.

Primero, no ignore el futuro. Hay sucesos venideros que deben tener lugar (Apocalipsis 4:1). Si Dios tiene en su mano el tiempo y los resultados de los tiempos del fin, entonces Él también controla todo los sucesos que conducen a ellos. Como “el principio y el fin,” Él también tiene completa autoridad sobre todo entre un punto y otro. Nos movemos continuamente hacia el futuro, y si escogemos ignorar el impacto del plan divino en nuestras vidas, eso nos conduce a la frustración y al desencanto.

Segundo, no simplifique demasiado sus expectativas del cielo. Todo cuadro del cielo, toda pintura e imagen popular, y todo ícono antiguo distan mucho de la realidad. La visión que Juan tuvo del cielo, con sus símbolos y encuentros indecibles, nos presenta una visión breve pero abrumadora del cielo.

Tercero, no se concentre en usted mismo. Qué fácil es contagiarse de “la fiebre de los tiempos del fin,” y enredarse en las trompetas y copas. A menudo somos como niños que todavía no han captado el concepto de señalar algo. Nuestro padre y madre señalan algo espectacular, y nosotros nos quedamos abismados contemplando el dedo. Apocalipsis nos señala a Dios. Si nos concentramos en el libro de Apocalipsis a la luz de nuestros propios intereses, preferencias y deseos, nos perderemos el objeto de la existencia tanto celestial como terrenal: la gloria de Dios.

 

Tomado de Revelation—Unveiling the End, Act 1: The Heavenly Stage Bible Companion (Plano, Tex.: IFL Publishing House, 2006), 1011.

Acerca del Autor

Visión Para Vivir

Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo...