Palabras Para Vivir

El centro de atención delante de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmo 8

Nos debe llenar de humildad pensar que el Creador del universo, cuyo poder, conocimiento y bondad no conoce límites, se preocupa por nosotros y nos ama de manera individual y personal. Piense lo difícil que sería tratar de hablar con el director ejecutivo de una gran corporación acerca de los problemas de un producto determinado. O imagínese lo que sería tratar de tener unos momentos a solas con el presidente de los Estados Unidos para hablar acerca de sus preocupaciones sobre la política exterior. Muy poco probable, ¿cierto? Y no es culpa de ellos pero debido a su tiempo limitado y su trabajo, ellos tienen que priorizar su agenda. No vayamos tan lejos, aquellas personas que tienen muchos hijos tienen dificultad para tratar de mantenerse al día con todo lo que les ocurre a sus hijos. Yo tengo diez nietos y tratar de mantenerme al tanto de lo que pasa en sus vidas sería un trabajo de tiempo completo; sería casi imposible para un ser humano. Por eso, el hecho de que el Rey del universo se preocupe por mí es difícil de conceptualizar. No obstante, lo hace. Él se interesa de manera personal por aquellos que confían en Él. Dios le pone aceite al engranaje del afán de sentirse abandonado al recordarnos de su interés individual.

Quizás en este momento usted se sienta solo y abandonado. La soledad es un valle estéril, lleno de aflicción. Pero lea lo siguiente con atención: si el señor Jesucristo es su Salvador personal, usted tiene un compañero y un amigo constante. Él nunca le abandona. Este salmo es una prueba clara de que Él no le pasa por alto y más bien le considera importante. Él no se irrita cuando usted viene a Él con sus necesidades. Él no piensa que sus oraciones o sus peticiones sean interrupciones. Es más, Santiago nos recuerda que Dios da: "con liberalidad y sin reprochar" (Santiago 1: 5). Él nos da toda buena dádiva y don perfecto y en Él "…no hay cambio ni sombra de variación" (Santiago 1:17).

¿Sabe por qué? La respuesta se encuentra en la gracia, ese favor inmerecido. Por lo tanto, en este momento, entréguele ese sentido de insignificancia y desesperación a Él. Dígale que usted está apropiándose de este salmo 8 como una promesa de la gracia personal, del cuidado y del amor que Él le tiene usted.

Recuerde que este salmo fue escrito "Sobre Guitit". David lo compuso quizás como un himno de victoria después de vencer al gigante Goliat. Yo quiero desafiarle a que enfrente a ese gigante llamado sentimiento de abandono y le pida a Dios que le dé la victoria hoy. ¿Quién sabe? Quizás otro Goliat caiga al atardecer.

David concluye su canción con una bendición. Las mismas palabras que utilizó en la doxología:

"Oh Señor, Dios  nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!" (v. 9). ¿Qué le parece si le añadimos nuestra respuesta afirmando la bendición de David? Amén.

Afirmando el alma
Recuerde algunas ocasiones recientes donde el Señor le ha rescatado, le ha ayudado o quizás le ha concedido una petición. Haga una pausa para agradecerle por su cuidado. Dígale lo agradecido que usted se encuentra por ser tan detallista en cada área de su vida. Una vez que lo haya hecho utilice esos recuerdos para curar sus heridas emocionales. Aunque las circunstancias le quieran hacer a un lado, recuerde que usted es el centro de atención de Dios.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.