Palabras Para Vivir

Cien por Ciento
por Charles R. Swindoll

Colosenses 2:6-7

Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en él; firmemente arraigados y edificados en él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. —Colosenses 2:6-7

¿Se acuerda de esa palabra olvidada: justificación? Quiero darle mi definición personal: «Es el acto soberano de Dios por medio del cual declara justo al pecador creyente mientras continúa en una condición de pecador». Léalo nuevamente pero ahora lentamente.

Dios no de repente nos hace justos (todavía pecamos); Él nos declara justos. Tres palabras sobresalen en esa definición: «nos declara justos». ¿Qué tan justos nos declara? Nos declara justos al cien por ciento.

Cuando consideramos cuan pecadores y depravados somos todos en realidad, la comprensión de este hecho es impresionante. Piénselo. al creer en la muerte sustitutiva y la resurrección corporal de Jesucristo, el pecador una vez perdido es al instante, sin condiciones, declarado en forma permanente justo al cien por ciento. Eso significa que a los ojos de Dios, Él nos ve desde ese momento en adelante—posicionalmente—tan puros como su Hijo. Cualquier cosa menos y no seríamos justos... seríamos casi justos. Lo que significa que si nosotros fuésemos solo 99. 9 por ciento justos, las palabras de Jesús al ladrón en la cruz no hubiesen sido tan ciertas. Él hubiese tenido que decir algo como: «En verdad te digo que en algún tiempo futuro, quizás puedas estar conmigo en el paraíso… al menos eso espero».

¡Qué disparate! La promesa de Dios del perdón de los pecados es todo o nada. 80 por ciento no funcionaría… ni el 90 por ciento… ni el 99. 9 por ciento. Seamos realistas, el 0.1 por ciento sigue siendo pecaminoso. Permítame ilustrárselo de la siguiente forma. ¿Usted se tomaría un galón de agua si tuviese 0.1 por ciento de veneno? ¿Se sentiría bien de saber que un cirujano lo operó con guantes que estaban casi esterilizados? Cuando el Señor dijo: «Consumado es», eso fue lo que quiso decir, ya todo fue cumplido. Y por eso somos cien por ciento justificados.

La promesa de Dios del perdón de los pecados es todo o nada.—Charles R. Swindoll