Palabras Para Vivir

12 Julio 2018

La ciencia de la tranquilidad
por Charles R. Swindoll

Proverbios 3:1-6

La preocupación es una de nuestras fallas de carácter más aceptables, junto con la glotonería y el perfeccionismo. Todo el mundo se preocupa y nadie  sabe cómo dejar de hacerlo. Además, la víctima principal de la preocupación es aquel que se preocupa. Sin embargo, la preocupación, en realidad, es algo muy serio. No solo es causante de un número de enfermedades físicas, sino que también causa problemas emocionales serios como depresión, ansiedad y hasta desórdenes compulsivos. Más importante aún, la preocupación es un problema espiritual, ya que se presenta como un síntoma de irracionalidad y puede ser precursora del pecado. Salomón ofreció una solución a esta enfermedad antigua del alma.

Este pasaje contribuye con un discurso amplio donde Salomón aconsejaba a su hijo en varios aspectos. Observe las muchas referencias que él hace en los primeros tres capítulos de Proverbios acerca de su hijo (1:8, 10:15; 2:1; 3:1; 11:21). Salomón dedicó una gran cantidad de tiempo y esfuerzo a preservar ese consejo sabio y explicó cómo encontrar serenidad en medio del caos, y así añadir años y tranquilidad a su vida.

Salomón aconsejó a su hijo que desarrollara buenas relaciones con su comunidad, lo cual podemos llamar “integridad horizontal” (vv. 3 y 4) y también mantener una relación correcta con su Dios, la cual podemos llamar “integridad vertical” (vv. 5 y 6). En ambos casos se describe un principio de causa y efecto muy parecido a la ley de la física. Por ejemplo, si deja caer algo en el planeta tierra, caerá al suelo. Si come de manera prudente y hace ejercicio con regularidad, su cuerpo estará en buena condición. Si uno vive con lo que tiene, ahorra dinero. Hoy hablaremos de este asunto respecto de las relaciones horizontales y luego dedicaremos el resto de la semana a descubrir cómo se puede mantener una integridad vertical.

El sabio decía que uno puede minimizar la preocupación asimilando dos virtudes clave: bondad y verdad. La palabra “bondad” es una de las palabras más importantes en términos teológicos de la cultura hebrea. El término hebreo  chesed  se traduce como “misericordia”, “benignidad”, “gracia” y “lealtad”. Describe una gracia inexplicable y abrumadora de Dios para con su pueblo. Es esta cualidad del carácter de Dios la que lo hace honrar su pacto a pesar de los muchos fracasos de Israel.

El término hebreo para la palabra “verdad” transmite la idea de firmeza o seguridad. Cuando hablamos de verdad en la Biblia, no estamos hablando de un conocimiento sino de verdad en la forma de las relaciones, o sea, de una integridad relaciona. Cuando la verdad es parte de su carácter, habla con honestidad, honra sus compromisos y defiende a otros que también son genuinos.

Cuando la bondad y la verdad son parte natural de nuestra interacción con los demás, la gracia y la buena reputación se convierten en nuestra recompensa. Esto nos ayudará a prevenir los problemas y deshacernos de la preocupación.  

Reflexión
Al reflexionar en sus problemas más difíciles, ¿Cuáles son causados por las malas relaciones con los demás? ¿Cuáles preocupaciones puede evitar si hace las paces con alguien, aunque eso signifique alguna pérdida en el proceso?

La víctima principal de la preocupación es aquel que se preocupa. —Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.