Palabras Para Vivir

13 Julio 2018

Como confiar en Dios
por Charles R. Swindoll

Proverbios 3:1-6

En tanto que continuamos nuestro estudio sobre los consejos de Salomón en lo que respecta a la preocupación, nota que los otros renglones amplían la idea principal de confiar en el Señor. Confiar en el Señor implica dos acciones: una negativa y la otra positiva.

El día de hoy, examinaremos el factor negativo: "No te apoyes en tu propia inteligencia" (v. 5). Esa palabra, inteligencia, es tan importante que en el texto hebreo aparece al inicio de la oración. En hebreo, se leería de esta forma: "y no te apoyes en tu propia inteligencia” Esta palabra se refiere a nuestra habilidad de observar algo y de obtener comprensión y discernimiento para entonces formular una decisión. Y, claro está, ser diligentes en nuestra responsabilidad. Debemos investigar, mirar las perspectivas, aplicar la lógica y formular ideas. Dios no quiere que hagamos a un lado la planificación ni que nos entreguemos ciegamente a cualquier decisión. Él quiere que le demos una mayor prioridad al confiar en Él. Hagamos que la confianza en el carácter, el poder, los planes y la fidelidad de Dios sean el fundamento de todas nuestras decisiones y, por supuesto, que usemos el buen juicio. Lea eso de nuevo, por favor.

Permítame darle una ilustración: supongamos que un joven se siente convencido de que Dios lo ha llamado a un ministerio de tiempo completo. Como respuesta a ello, el joven se da cuenta de que necesita capacitarse en un buen seminario. Encuentra el lugar, considera dónde va a vivir, piensa en los costos y busca un trabajo adecuado que no interfiera con sus estudios. Pero una vez que tiene toda esa información se da cuenta de que su presupuesto no es suficiente. Los gastos son mayores a las entradas y los ahorros. De cualquier forma, él sabe que Dios lo ha llamado a que se prepare, así que empaca sus cosas, se muda y se registra en el seminario. ¿Por qué? Porque él está confiando en la provisión de Dios en vez de esperar que todos los detalles se resuelvan antes de obedecer la voluntad del Padre.

No apoyarse en su propia inteligencia significa que su prioridad inicial no será su perspectiva limitada. La palabra "apoyarse" es figurativa y quiere dar a entender que la persona está dependiendo de algo. Por ejemplo, una persona puede apoyarse en un bastón, una pared o en otra persona para no caerse. En el caso del texto, la idea es tener una confianza total en Dios y no depender en nuestra propia inteligencia, aptitudes o habilidades para no caernos.

Recuerdo haber conocido a un amigo que sufrió una lesión terrible mientras esquiaba en las montañas. Por varias semanas tuvo que utilizar muletas. De tanto utilizarlas, sus manos estaban adoloridas. Depender de muletas es una labor muy cansadora.

Lo mismo sucede si nos apoyamos en nuestra propia inteligencia. Si desea tener un día muy agotador, simplemente trate de resolver sus problemas utilizando su perspectiva limitada. Piense en todas las posibilidades para resolver su situación. Cuando se dé cuenta de que no funcionan, intente nuevamente otra dirección humana. En poco tiempo, se dará cuenta de que ya no tiene más ideas ni energía. Por eso es que, si no confía en Dios, la única opción que le queda es preocuparse.

Reflexión
Piense en algún problema que esté enfrentando ahora o que tal vez enfrente en un futuro cercano. Considere las situaciones y escriba todos los factores, conocimiento y aptitudes que necesita para poder tomar una decisión informada y actuar de manera acorde. ¿Qué porcentaje de este conocimiento o aptitud posee actualmente? ¿Qué hará para compensar lo que no tiene?

Si no confía en Dios, la única opción que le queda es preocuparse.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.