Palabras Para Vivir

29 Agosto 2017

Consuelo en la fortaleza de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 46

El gran himno de Martín Lutero, "Castillo fuerte es nuestro Dios, nos indica que él con frecuencia usaba el Salmo 46 a manera de consuelo. Un extracto de su biografía nos puede ayudar a entender la razón.

En 1520, después de tres años de conflicto con la iglesia en Roma, el Papa le advirtió a Lutero, en una carta pública, que sería ex comunicado si él no renunciaba a sus enseñanzas de que la salvación solamente era por gracia, solamente por fe y solamente por Jesucristo.

Lutero respondió quemando la carta en público y publicando un panfleto titulado, Por que el Papa y su reciente libro deben quemarse y las afirmaciones concernientes a todos los artículos. En 1521, el Papa León X escribió una carta anunciando su ex comunicación, lo que hizo que el emperador romano Carlos V, enviara órdenes de arresto. El emperador Carlos V declaró: "queremos capturar y castigar como se merece a ese hereje infame". Y por si eso fuera poco el emperador puso una gran cantidad de dinero por la cabeza de Lutero. Naturalmente, Lutero se convirtió en el blanco de cualquier otro gobernador que quería favores del Papa y del poderoso Carlos V. Por esa razón, casi todos los reyes y gobernadores del mundo hicieron de la captura de Lutero una prioridad.

En su regreso a casa, después de haber escuchado el anuncio oficial de Carlos V, Lutero fue detenido por un hombre enmascarado a caballo y fue llevado a un castillo en la Alemania central. Afortunadamente, él no había caído en manos de los enemigos, sino más bien resguardado y protegido por Federico III, el único hombre lo suficientemente poderoso para oponerse a Carlos V. Lutero pasó el siguiente año en el castillo de Wartburg, una fortaleza que se encontraba en un precipicio de más de 300 metros de altura. Fue allí donde Lutero tradujo el Nuevo Testamento griego al idioma alemán y de esa forma colocó el fundamento de la Reforma protestante.

Es probable que durante esa época Lutero encontrara esparcimiento leyendo el Salmo 46. Se encontraba en un castillo fuerte, protegido por un terreno rocoso y localizado un lugar con muy difícil acceso, además de ser protegido por uno de los hombres más poderosos del mundo. Sin embargo, donde Lutero encontraba su consuelo era solamente en su Dios. Prácticamente todo el mundo estaba en contra de él pero la verdad del evangelio era lo que le daba confianza. Él descansaba en la seguridad del Salmo 46 y escribió la letra de este himno de alabanza sobre el poder de Dios. En 1853, Frederick H. Hedge la tradujo al idioma inglés y en la actualidad lo tenemos también el idioma español:

Castillo fuerte es nuestro Dios
Defensa y buen escudo.
Con su poder nos librará de todo trance agudo.
Con furia y con afán acósanos Satán:
Por armas deja ver astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra

Nuestro valor no es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Mas con nosotros luchará de Dios el escogido.
Es nuestro Rey Jesús, él que venció en la cruz
Señor y Salvador, y siendo el solo Dios.
Él triunfa en la batalla.

Y si demonios mil están
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios sabrá cómo
ampararnos.

¡Que muestre su vigor Satán, y su furor!
Dañarnos no podrá, pues condenado es ya
Por su palabra santa.

Afirmando el alma
David encontró fortaleza mientras cantaba. Los salmistas escribían canciones para animar a aquellos adoradores desanimados. Lutero escribió el himno que muchos llaman el himno de batalla de la Reforma para inspirar y dar valor. Personalmente, he memorizado este gran himno así como la letra de una docena de himnos que regularmente recuerdo cuando estoy pasando por momentos de temor. Me gustaría sugerirle que también memorice la letra de este himno de Lutero acerca de la protección de Dios y lo cante con frecuencia.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.