Palabras Para Vivir

14 Julio 2018

Una conversación clara acerca de la confianza
por Charles R. Swindoll

Proverbios 3:1-6

Mientras daba su consejo paterno acerca de la preocupación, Salomón cambió su perspectiva de la dimensión horizontal a la dimensión vertical (vv. 5 y 6), es decir, nuestra relación con Dios. En estos dos versículos se encuentran cuatro acciones que son de especial interés para todos aquellos que quieren vivir más allá del afán diario de la preocupación:

  • Confianza
  • Apoyo
  • Reconocimiento
  • Rectificación

Las tres primeras acciones son mandatos dirigidos al hijo de Dios. Confiar, no apoyarnos y reconocer son nuestra responsabilidad. La cuarta acción, enderezar, es una declaración de la promesa de Dios, mencionando su parte en el pacto. La estructura de sus tres mandatos seguida por una promesa implica firmemente otro principio de causa y efecto en el cual podemos apoyarnos. Y además, estos tres mandatos generan un efecto sobrenatural.

Nuestra parte:

iConfíe!

iNo se apoye!

¡Reconozca!

La parte de Dios:

Él enderezará...

Note también que el pronombre posesivo "tu" aparece cuatro veces. Esta es una promesa personal en la cual puede apoyarse en cualquier momento de su vida o, si lo desea, no tiene que hacerlo. No tiene que apoyarse en esa promesa. Dios nos da la elección a nosotros.

Entonces, la primera y la última frase establecen la idea principal; las dos declaraciones intermedias simplemente amplifican esa idea. La idea principal es que, si confiamos en el Señor con todo nuestro corazón y sin ninguna reserva, Dios, en respuesta, enderezará nuestro camino.

El verbo "confiar' es un término dramáticamente descriptivo.  Es similar a la palabra árabe que significa literalmente "rendirse totalmente", una postura que transmite una dependencia y una sumisión completa. Confiar en Dios significa entregarse emocional y mentalmente, sometiendo toda nuestra esperanza presente o porvenir a otra persona y, al hacerlo, descubrir provisión y seguridad.

En la mayoría de los contextos hebreos, la palabra "confiar" conlleva la idea de sentirse seguro y sin preocupaciones. Un ejemplo claro de esto se puede observar en las palabras de Proverbios 11:28: El que confía (aquí está la idea de entregarse) en sus riquezas caerá, pero los justos reverdecerán como follaje.

Se nos dice que no confiemos en las riquezas ya que no son seguras (Proverbios 23:4-5). Si tiene el único deseo de hacerse rico, si se entrega totalmente a la riqueza esperando encontrar provisión y seguridad, tendrá una triste decepción. Las riquezas se acaban y además la riqueza material no le servirá de nada en la eternidad.

Considere también Proverbios 3:21-23:

Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la iniciativa y la prudencia, y serán vida para tu alma y gracia para tu cuello. Entonces andarás confiadamente por tu camino y tu pie no tropezará.

La palabra “Señor” que vemos en el pasaje es la palabra hebrea para “Dios” que se expresa en cuatro consonantes: JHVH. Hasta el día de hoy, un judío ortodoxo considera ese nombre tan sagrado que ni siquiera lo pronuncia. Ese título es el que utiliza el Dios que hizo el pacto con Israel, el rey supremo del universo que se unió a su pueblo por medio del amor y de su promesa. Los escritores del Nuevo Testamento, reconociendo la deidad del hijo de Dios, utilizaron el mismo título de Jesús. Debemos apoyarnos totalmente en Él, ya que su protección soberana nos dará provisión y seguridad.

La palabra “corazón” no tiene que ver con ese órgano que bombea sangre en su pecho. Más bien, esta palabra se utiliza en todo el Antiguo Testamento para referirse a nuestro interior, a esa parte nuestra que constituye el lugar de nuestro intelecto, emociones y voluntad. Es lo que conocemos comúnmente como nuestra conciencia y nuestra personalidad. Entonces, ¿qué es lo que está diciendo el Señor aquí? Dios nos dice que debemos rendirnos a Él con toda confianza, sin retener ninguna área de nuestros pensamientos, sentimientos de voluntad. Esto requiere de esfuerzo.

Reflexión
El mandato “confía en Dios con todo tu corazón” añade una dinámica diferente a la forma en que tomamos las grandes decisiones de nuestra vida. Piense en alguna decisión significativa que tenga que hacer muy pronto. Mientras considera sus opciones y los factores usuales, pregúntese y responda a la siguiente pregunta: ¿Cuál de esas opciones requiere una mayor confianza en la fidelidad de Dios? ¿De qué forma la respuesta afecta su perspectiva de la situación?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.