Palabras Para Vivir

Dios ama lo que verdaderamente somos
por Charles R. Swindoll

Juan 8:7-11

Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!».  Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.  Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más. —Juan 8:7-11

La cima de una montaña nevada puede parecer hermosa a la distancia, pero cuando usted se acerca, usted ve una escena totalmente diferente. Detrás de esa belleza hay vientos fuertes, un frío amargo, nieve que ciega, grandes rocas, caminos llenos de hielo, temor y peligros indescriptibles. La distancia es la que alimenta nuestra fantasía. Una cadena montañosa se ve más hermosa desde una calle iluminada por el sol a ciento veinte kilómetros de distancia.

De la misma forma, nosotros también somos personas hermosas cuando nos ven de lejos. Nos vestimos bien, tenemos una sonrisa agradable, una apariencia amigable, buena educación, todo parece estar bajo control y en paz. ¡Pero una imagen completamente diferente se muestra cuando alguien se acerca y nos conoce! Aquello que primeramente parecía placentero realmente es una mezcla de inseguridad e incertidumbre, lujuria ensordecedora, ambición, egoísmo y sendas de arrogancia cubiertas por una capa de hipocresía. Todo ello envuelto en una nube de temor a que nos descubran. A la distancia parece que deslumbramos… pero de cerca, todo se ve empañado. Júntenos en grupo y parecemos una impresionante cordillera montañosa a los viajeros, pero una vez que se acercan a nosotros y ven nuestras oscuras grietas… dejamos de vernos tan atractivos como los Alpes.

Estoy convencido de que esa es la razón por la cual el Señor significa tanto para nosotros. Él examina nuestros senderos. Conoce todos nuestros caminos. La oscuridad y la luz no son diferentes para Él. Ninguno de nosotros puede esconderse de Su mirada. Todas las cosas están abiertas y expuestas ante Él. Nuestro secreto más oscuro, nuestra vergüenza más profunda, nuestro pasado tormentoso, nuestro peor pensamiento, nuestra motivación escondida, nuestra imaginación vil y hasta nuestros intentos vanos de cubrir la fealdad con una belleza fingida. Él lo ve todo. Él conoce todo nuestro ser. Recuerde que somos polvo pero asombrosamente, nos sigue amando.

Adaptado de el libro por Charles R. Swindoll, Responde a Mi Clamor (Worthy Latino, Una división de Worthy Media, Inc., Brentwood, TN, 2014). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.