Palabras Para Vivir

6 Noviembre 2017

Dios está más cerca que nunca
por Charles R. Swindoll

Salmos 139

Entendido, Dios me conoce y me controla; Él puede hacerlo en cualquier distancia, sin importar si es a millones de millones de años luz en el espacio. Pero, ¿está cerca de mí? Según el Salmo 139, la canción de David acerca de los asombrosos atributos de Dios, la respuesta es afirmativa.

¿Qué tan cerca está de mí?

Dios no es una deidad preocupada y distante. De hecho, Él es omnipresente. En el versículo 7, David lo menciona por medio de dos preguntas:

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?

El profeta rebelde, Jonás, debió haberse preguntado, ¿dónde puedo encontrar un lugar separado totalmente de Dios? Él lo descubrió por las malas y se dio cuenta que la respuesta es, ¡ningún lugar! David lo describe en términos que cualquiera puede comprender.

Si subo a los cielos, allí estás tú;
si en el Seol hago mi cama, allí tú estás.
Si tomo las alas del alba
y habito en el extremo del mar,
aun allí me guiará tu mano
y me asirá tu diestra.

En la Biblia hebrea, los pronombres que se refieren a Dios son enfáticos: "Si subo a los cielos, allí estás  TÚ; si en el Seol hago mi cama, allí  TÚ estás".

El próximo versículo nos lleva al vasto océano en "las alas del alba". Ciertamente  es una expresión hermosa pero, ¿qué significa?

Probablemente describe los rayos de la mañana que se muestran en el cielo. Quizás una paráfrasis más técnica podría decir: "si pudiese viajar a la velocidad de la luz". ¡Piense en eso!

Si viajará a esa velocidad, llegaría a la luna en menos de dos segundos, no obstante, TÚ, Dios, allí estarías. Necesitaría cuatro años para llegar a la primera estrella a esa velocidad y nuevamente, TÚ, Dios, estarías allí también. La omnipresencia significa sencillamente que no hay lugar donde Él no este.

La gran masa de agua que llamamos océano puede hacerme sentir insignificantemente remoto pero Dios sigue estando allí. Él nunca me deja solo y tal como lo dice el versículo: "aun allí me guiará tu mano".

La primera vez que entendí la magnitud de estos versículos me encontraba en un barco de la infantería de marina cruzando el Océano Pacífico, en dirección al Oriente. Nos tomó diecisiete días llegar a nuestro destino. El oleaje del océano durante los días de tormenta, alcanzaban los quince metros de altura; y cuando nuestro barco no se encontraba en la cresta de la ola, ésta parecía un gigante listo a devorarnos. Y cuando estábamos encima de la cresta lo único que podíamos ver era agua por todos lados y un horizonte que no terminaba. Recuerdo abrir mi Biblia una mañana al Salmos 139:7-10 y honestamente casi grité de emoción. De repente, sentí que su presencia me relajó. Mi soledad parecía irracional. Su mano me estaba dirigiendo, su diestra me estaba sosteniendo en las áreas más remotas del océano. Aun cuando, literalmente, yo era insignificante en comparación con el mar a mi alrededor, un sentimiento de seguridad y calma me sobrecogió.

Eso es lo que David estaba comunicándonos en este salmo. Dios nunca está ausente.

Afirmando el alma
Dios está en todo lugar, pero, ¿en qué lugares se siente usted más aislado de Él? ¿Qué circunstancias hacen que usted se sienta distante de Él¿De qué forma la lectura del Salmo 139 cambia su perspectiva? ¿Cómo puede usted llevar la verdad de esta canción a lugares y circunstancias donde usted se siente aislado del Señor?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.