Palabras Para Vivir

25 Julio 2018

Donde resguardar la Biblia
por Charles R. Swindoll

Proverbios 4
Proverbios 6
Proverbios 7
Proverbios 22

Hay pocas cosas más obvias y alarmantes en nuestra época que el analfabetismo bíblico. Aun cuando la mente humana pueda absorber una gran cantidad de información, la holgazanería mental es terrible y es una tendencia innegable de la cultura popular actual en la iglesia. No hay muchas personas que sepan algo más allá de los conocimientos de la Biblia. Eso no era así hace cincuenta años.

Estados Unidos de Norteamérica se ha transformado hoy en una nación secular. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, este país tiene una cultura cristiana.

Los padres de la patria no eran todos cristianos y solo algunos de ellos afirmaban que la Biblia era la revelación divina infalible, pero todos conocían bien las Escrituras, y su cosmovisión cristiana moldeaba su comprensión del gobierno. Su conocimiento de la Biblia reflejaba su educación, ya que desde niños estudiaban la Escritura en las escuelas. En los años sesenta, sin embargo, comenzó a surgir un cambio dramático hacia una sociedad poscristiana, en la que los ateos promueven una nación secular y desafían cualquier clase de expresión religiosa en el sector público. Como resultado, Estados Unidos de Norteamérica, cincuenta años después, se ha transformado en un país mucho más secular y también más ignorante en su conocimiento de la Biblia.

No voy a dedicar tiempo a presentar un gran ensayo acerca de la caída espiritual de mi país. Más bien quisiera enfocarme en las buenas noticias, y esas son que hay solución. Aunque no hay una cura rápida y sencilla que eliminaría de un día para el otro el afán del analfabetismo bíblico, creo que hay una disciplina en particular que nos ayudaría mucho. Cuando comencé a responsabilizarme acerca de mi vida espiritual, esta disciplina me ayudó enormemente. Creo que no ha habido un factor más útil que aprender versículos de memoria.

Cuando era más joven, uno de los primeros versículos que aprendí era el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”.

Algunas otras versiones utilizan la palabra “esconder”. Pero, en todo caso, el término expresa la idea de resguardar la Biblia de la misma forma en que uno resguardaría monedas de oro manteniéndolas en una bóveda secreta.

Con el pasar de los años, he almacenado versículos bíblicos en mi mente. Puedo recordar más de una ocasión cuando alguno de estos versículos de la Biblia me rescató de caer en alguna tentación sexual. Es como si Dios hubiera puesto una cortina invisible entre la otra persona y yo para que pudiera ver en ellas las palabras: “No se engañen; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gálatas 6:7).

Cuando era adolescente, me comprometí a aprender este versículo de memoria. En momentos en que me sentí profundamente solo, la Escritura que había memorizado me rescató de la depresión. Versículos tales como Isaías 41:10 e Isaías 49:15, 16, junto con el Salmo 27:1 y el Salmo 30:5, han sido de mucho consuelo para mí.

Reflexión
Cuando se enfrenta los desafíos inevitables y las tentaciones de la vida, ¿cuáles son los recursos que utiliza para poder enfrentarlos? Casi todas las crisis espirituales ocurren sin advertencia. ¿Cómo se prepara para esos asaltos sorprendentes e inesperados?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.