Palabras Para Vivir

Excelencia moral
por Charles R. Swindoll

Salmos 78:70-72

Escogió también a David su siervo, lo tomó de entre los apriscos de las ovejas; lo trajo de cuidar las ovejas con sus corderitos pa ra pa storear a Jacob, su pueblo y a Israel, su heredad. Y él los pa storeó según la integridad de su corazón y los guió con la destreza de sus manos. —Salmos 78:70-72

Ocasionalmente, he tenido el honor de ministrar a varios oficiales del ejército de alto rango que sirven en el pentágono. Esos hombres son ejemplos de un compromiso cristiano firme.

Durante una de las conversaciones, surgió el tema de la pureza moral. Les pregunté si en sus rangos, un fracaso en alguna cualidad de carácter era significativo. «¡Por supuesto!», fue la respuesta inmediata. Ese compromiso a la integridad personal me impresionó porque se expresó de manera espontánea y sincera. Les dije que ellos serían excelentes pastores.

Súbitamente, el grupo quedó en silencio. Uno de ellos finalmente habló y me dijo que la conversación tocó una fibra sensible en ellos, ya que la mayoría de los oficiales del grupo iban a la misma iglesia— una iglesia que por cierto, tenía la reputación de predicar la Biblia correctamente, una maravillosa comunión y un testimonio saludable ante la comunidad hasta… (mi estómago se revolvió ya que no quería escuchar lo que él iba a decir después) Él dijo, «…hasta que nuestro pastor cayó en adulterio y ambos dejaron a sus parejas y sus hijos».

Lágrimas, miradas con vergüenza y movimientos con la cabeza, revelaron su confusión y profunda decepción. Sentí en mis hombros esa pesada carga. Me sentí avergonzado.

Me sentí humillado al pensar que el estándar de un gran carácter moral es de suma importancia entre los oficiales militares, pero dentro de las filas del clero, o sea  mis colegas, la impureza se ha convertido en una epidemia.

Este no es el momento para las excusas. Necesitamos volver a recordar la amonestación de Pablo: «Porque esta es la voluntad de Dios... que os abstengáis de inmoralidad sexual» (1 Tesalonicenses 4:3).

Y no olvidemos la petición de Pedro: «Añadid a vuestra fe, virtud» (2 Pedro 1:5). Déjeme darle una exhortación. Sea fiel en cualquier lugar donde sirva. Ya sea en el ejército, el ministerio, los negocios, o en el hogar—Sea fiel.

Adaptado del libro por Charles R. Swindoll, Responde a Mi Clamor (Worthy Latino, Una división de Worthy Media, Inc., Brentwood, TN, 2014). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.