Palabras Para Vivir

18 Marzo 2017

Un héroe olvidado
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:20-25

La transformación es asombrosa. Saulo, quien sin duda tenía todavía sobre sus ropas las manchas de sangre de los cristianos que había torturado, está ahora con los brazos extendidos y anunciando: “Estoy aquí para darles testimonio de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios”. La gente que lo escuchaba estaba boquiabierta. El texto griego utiliza el término del cual tenemos nosotros la palabra extasiada. Respondieron con extasiada fascinación por la súbita transformación que se había producido en la vida de Saulo.

Imagine que usted está sentado en la sinagoga, y frente a usted está predicando Jesús como el Mesías el mismísimo hombre responsable de haber condenado a muerte a inocentes cristianos. A otros los había echado en la cárcel, y quizás algunos de ellos eran sus parientes y amigos. La sinagoga estaba llena de personas que lo miran boquiabiertas. La siguiente afirmación nos asegura que Saulo no aflojó el paso: “Pero Saulo se fortalecía aún más y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo” (Hechos 9:22).

La cosa se pone mejor. Saulo no sólo predicaba a Cristo, sino que también lo hacía con una habilidad impresionante. La palabra traducida como demostrando tiene su raíz en un verbo griego que significa “unir con varios hilos diferentes”. Los sermones de Pablo estaban hábilmente entretejidos, eran de una sola pieza y los predicaba con una lógica convincente. Todo revelaba en él a un genial expositor.

Palabra por palabra, oración por oración y punto por punto, Saulo paseaba a sus oyentes por los portentosos pasajes de las escrituras del Antiguo Testamento y los escritos de los profetas, para presentar con argumentos a toda prueba que Cristo era el Mesías prometido en quien se debía creer. Hasta que Pablo expuso sus argumentos, la mayoría nunca había hecho esa conexión. ¡Qué comunicador tan convincente!

Antes de que sigamos adelante, hagamos una pausa para recordarnos a nosotros mismos que ninguno de estos grandes acontecimientos pudieron haber sido presenciados, ni siquiera registrados, en realidad, de no haber sido por la valiente fe de Ananías. Es posible que usted no haya pensado en esto hasta ahora. Saulo habría seguido ciego y temblando si el discípulo de Damasco se hubiera negado obedecer e ir a la Calle Derecha. Todo esto se puso en movimiento porque Dios utilizó la fe memorable de un héroe poco conocido, pero fiel. Su trémula pero fiel obediencia cambió el destino de millones, entre ellos el mío y el suyo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.