Palabras Para Vivir

26 Julio 2018

Memorización
por Charles R. Swindoll

Proverbios 4
Proverbios 6
Proverbios 7
Proverbios 22

Salomón ofreció varios consejos que nos recuerdan el valor de hacer que la Palabra de Dios sea el centro de nuestras vidas. Comencemos con Proverbios 4:4, donde el sabio rey recordaba la instrucción de su propio padre David:

“Y él me enseñaba y me decía:
‘Retenga tu corazón mis palabras;
guarda mis mandamientos y vivirás’”.

En hebreo, la palabra que se traduce como “retener” significa asirse, aferrarse firmemente. Es el término verbal tamak, que también se encuentra en Isaías 41:10 en los que respecta a la promesa de Dios con su pueblo:

“No temas, porque yo estoy contigo.
No tengas miedo, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré, y también te ayudaré.
También te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

La palabra “sustentaré” que leemos en nuestro versículo surge de la misma raíz verbal.

En la mayoría de las ocasiones, la palabra hebrea aparece en estos contextos: el pueblo de Dios que se aferra a la sabiduría bíblica (Proverbios 3:18; 4:4) y la forma en que Dios se aferra a su pueblo. El conocimiento de las Escrituras nos ayudará a participar en una relación reciproca en el cual obtenemos una confianza firme en la Biblia y Dios nos sostiene en medio de las dificultades. Ciertamente, cuando la Palabra de Dios se afirma en su vida, esta sostiene.

Considere otro consejo paternal de Salomón:

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre. Átalos siempre a tu corazón y enlázalos en tu cuello. Te guiarán cuando camines; te guardarán cuando te acuestes y hablarán contigo cuando te despiertes. Porque el mandamiento es antorcha y la instrucción es luz. Y los reprensiones de la disciplina son camino de vida (6:20-23).

Busca en el pasaje “átalos” y “enlázalos”. Esa ilustración recuerda la instrucción que Dios le dio a Israel al entrar a Canaán. En Deuteronomio 6:4, 5, después de que Dios dijera a su pueblo que lo amaran con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, él dice lo siguiente:

“Estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás a tu mano como señal, y estarán como señal entre tus ojos. Las escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tu ciudades.” (Deuteronomio 6:69).

El pueblo de Dios había tomado estas palabras tan en serio que algunos judíos habían hecho pequeñas bolsas de cuero llamadas filacterias, donde guardaban copias de Escrituras importantes y luego literalmente las ataban a sus manos o sus frentes. Los judíos fieles todavía realizan esta ceremonia importante en la actualidad. Los hebreos también colocaban mezuzahs en sus dinteles, unos contenedores metálicos pequeños donde guardaban pasajes bíblicos escritos en papel.

Aunque no hay nada de malo en estas tradiciones (mi esposa y yo hemos colocado una mezuzah en la puerta de nuestra casa), el punto de nuestro Señor es más práctico. Él quiere que su Palabra se encuentre en cada hogar y penetre cada corazón. Él quiere que nuestra cultura y estilo de vida giren alrededor de la Escritura. Es bueno tener devocionales, pero es mucho mejor hacer que la Biblia sea tan común en nuestras conversaciones como lo son el clima, los deportes, las noticias y los eventos del vecindario.

Reflexión
Si quiere hacer que la Escritura sea parte natural de su vida, esa transformación debe comenzar con usted, a pesar de su posición en la familia. No se lo diga a nadie pero intente este experimento: durante el siguiente mes, dedique quince minutos diarios a leer entre diez y veinte versículos de la Escritura y luego medite en ellos. Lleve un registro de los comentarios que la gente hace acerca de los cambios que nota en su vida.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.