Palabras Para Vivir

La Mente de Cristo
por Charles R. Swindoll

Santiago 1:5

Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. —Romanos 8:6

Periódicamente nos encontramos en situaciones donde no sabemos qué hacer o cómo reaccionar. La vida pareciera traer esas épocas de desesperación con frecuencia. Es allí donde debemos pedir ayuda: «Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).

Es en esas encrucijadas, cuando necesitamos una sabiduría para pensar con claridad en los momentos de prueba, Dios nos da algo más que inteligencia, ideas o un buen sentido común. Él extrae de Su pozo de sabiduría y nos permite beber profundamente de Su copa. No puedo describir totalmente los beneficios de recibir este refrigerio que Él nos provee, pero entre ellos tendría que incluir una percepción y un conocimiento que no son de este mundo. Quizás la mejor forma de decirlo es que Dios nos permite tener una pequeña porción de «la mente de Cristo». Usando las palabras de Pablo: se nos han dado «No… palabras enseñadas por sabiduría humana, sino… las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales... Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor, para que le instruya? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo» (1 Corintios 2:13, 16).

Cuando reaccionamos de la forma correcta a los golpes de la vida, cuando los soportamos en vez de escapar de ellos, nuestra madurez espiritual crece. Dios nos da sabiduría con la cual nosotros podemos equilibrar nuestras vidas.

Si usted es como yo, tengo la sospecha de que podría utilizar ese apoyo divino para soportar la prueba. Si es así, dígaselo. No la piense dos veces para pedirle ayuda. Dígale su Padre que se está quedando sin esperanza, sin energía y sin ideas. Admita que su mente está opacándose y necesita nuevos consejos de la mente de Cristo.