Palabras Para Vivir

15 Julio 2017

La norma de vida de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 15

Benjamín Franklin dijo una vez que el Salmo 15 de David era el "salmo de un caballero". Para él, representaba el parámetro de vida con el cual un caballero debía medir su propia vida. Esa es una buena descripción, pero la canción de David es aún más profunda. Yo diría que es el "salmo del cristiano". Esa canción expresa, no tanto la forma en que la persona encuentra al Señor, sino más bien la forma en que debemos vivir una vez que el Señor ha entrado en nuestras vidas. En otras palabras, el salmo no trata sobre la forma en que alguien se hace cristiano, sino más bien como un cristiano debe mantener una vida de integridad. Expresa muchas de las características éticas y morales que Dios desea en la vida diaria de sus hijos, ya sea en público o en privado.

No debería sorprendernos saber que vivimos en una época de integridad raquítica. Haga una pausa por un momento y recuerde algunos de los ejemplos más prominentes:

Oficiales militares que se encontraban en una embajada en el extranjero, y que tenían la responsabilidad de proteger documentos confidenciales, intercambiaron nuestros secretos por gratificación sexual.

Los escándalos sexuales en la política se han vuelto algo común aun en que aquellos que defienden los "valores familiares".

Hombres y mujeres que dirigen las mayores instituciones financieras se han aprovechado de sus clientes y aun del gobierno de los Estados Unidos con tal de obtener una ganancia financiera.

Aun el mundo religioso no ha escapado a la descomposición de su integridad. Escándalos sexuales y el abuso de los fondos ministeriales han manchado el rostro de varios tele-evangelistas y con ello también han afectado el testimonio de otros ministerios en los medios de comunicación, sin importar que éstos sean totalmente transparentes. Cuando una nube de sospecha aparece por encima de varios personajes famosos, aun los personajes que no son famosos sienten el efecto de su sombra.

Al igual que muchas de las canciones de David, no podemos saber que fue lo que hizo que David escribiera este salmo. Tal vez fue algo intencional.

Al dejar de lado los detalles personales, David nos permite escribir nuestros propios detalles. Sus palabras se convierten en nuestras palabras al lamentarnos por el afán de una integridad debilitada.

Además de las preocupaciones específicas de David y de las nuestras, el contexto bíblico es más amplio y eso le da un significado muy especial a este salmo. Permítame explicarle.

En el momento que un pecador creyente le da su corazón a Jesucristo, se convierte en recipiente de una gran cantidad de bendiciones espirituales. Estas se convierten en nuestra herencia eterna, la cual nunca cambia. Nos volvemos hijos de Dios (Juan 1: 12), somos adoptados en su familia para siempre (Romanos 8: 14-17), somos sellados y asegurados en él (Efesios 1: 13), hemos sido liberados de la oscuridad al amor de Dios (Colosenses 1: 3), somos miembros del sacerdocio (1 Pedro 2: 9), etc. estas cosas nunca cambian, sin importar cuál sea nuestro caminar en Cristo. Son nuestra herencia permanente. De esta forma, representan nuestra posición eterna e inmutable ante los ojos de Dios.

Pero también otra cosa es cierta: tenemos una comunión temporal con nuestro Dios. Desde el momento de la salvación, el hijo de Dios tiene el privilegio de vivir bajo el control del Espíritu Santo. Sin embargo, la posibilidad opuesta también existe: el creyente, puede elegir pecar y caminar bajo la carne y por ende romper esa comunión temporal. Cuando el cristiano decide rechazar el poder y las bendiciones de Dios y salirse de esa comunión con Dios, automáticamente está entrando en el área de la disciplina divina. Permítame agregar, eso sí, que esta pérdida trágica de nuestra comunión temporal no necesita durar mucho tiempo. Si el creyente confiesa sus pecados (1 Juan 1: 9) y comienza a caminar nuevamente en una dependencia total del Espíritu Santo (Gálatas 5: 16; Efesios 5: 18), esa comunión temporal será restaurada inmediatamente.

Déjeme aclarárselo de otra forma. Si usted le ha confiado su vida a Cristo, su destino eterno está asegurado, aun a pesar de sus fracasos personales. Sin embargo, usted puede ser excluido de los beneficios de la comunión con Dios en esta vida. Usted puede abandonar la comunión de la mesa del banquete de Dios y elegir comer la cáscara del pecado. Y por ende, usted cosechará las consecuencias de sus elecciones en esta vida: una mala nutrición, soledad, sufrimiento y arrepentimiento.

¿De qué manera esto tiene que ver con el Salmo 15? Esta canción divina tiene que ver con nuestro caminar en el área de la comunión temporal con Dios. De hecho, nos menciona algunas cosas que debemos hacer dentro del marco de referencia de esa comunión. Este salmo trata con esas obras de justicia promovidas por el Espíritu Santo mientras caminamos en dependencia total de nuestro Dios. Cuando estas cosas comienzan a disiparse de nuestras vidas, nuestra integridad inevitablemente se debilita y finalmente dañamos nuestro testimonio.

Afirmando el alma
Una integridad debilitada es un proceso similar a la erosión, algo gradual que con frecuencia se pasa por alto hasta que causa un daño catastrófico. Ninguno de nosotros es inmune a ello; todos debemos estar alerta. ¿Ha notado que su propio parámetro ha comenzado a debilitarse? ¿Es ese el resultado de ser una persona más llena de gracia o es más bien una señal de que usted no está siendo estricto con sus parámetros?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.