Palabras Para Vivir

Nuestro Dios Incomprensible
por Charles R. Swindoll

Salmos 30:4

Cantad alabanzas al Señor, vosotros sus santos, y alabad su santo nombre. —Salmos 30:4

Perdido en la silenciosa soledad de días recientes, nuevamente me impresioné con la inmensidad de nuestro Dios incomprensible.

Para mí, su incomprensibilidad es refrescante, especialmente en esta época donde los magnates influyentes se esponjan y menean como pavorreales y los atletas deificados muestran sus habilidades. En una época cuando la individualidad y la intimidación humana se han convertido en un arte, me alegra nuevamente saber que Dios es el Señor.

Él es el creador del cielo y la tierra. Él es el Señor… el Creador del cielo y la tierra, el Alfa y Omega, el Dios soberano de todo el universo. ¿Y qué beneficios hay en tal comprensión? Primeramente, ya no tenemos que reducir a Dios a términos mercantiles. Ya no tenemos que ser tentados a manipularlo a Él o a Su Palabra. No tenemos que tratar de explicarlo o explicar Su voluntad; de defenderlo o defender Sus caminos.

En un mundo que ya está lleno de ego, personas que viven impresionándose mutuamente, y que se han separado del único Santo, merecedor de alabanza, debemos darle un vistazo a Él en Su incomprensibilidad. Él es nuestro Dios infinito. Cualquier estudio serio de Él nos lleva a la concientización de nuestra propia ignorancia. El Dios que adoramos desafía cualquier análisis humano.

Hagamos el hábito de pensar en estas cosas, y volver a enfocar nuestras mentes a lo vertical. Queremos elevarnos más allá de la perspectiva humana que de por sí no tiene sentido; más allá de las preocupaciones tediosas de los asuntos temporales y volver nuestros pensamientos a las cosas que realmente importan. Permanezcamos allí. Es momento de volver a encontrarnos con nuestro Hacedor.