Palabras Para Vivir

Profundidad en la Palabra de Dios
por Charles R. Swindoll

1 Corintios 2:10

Cualquier persona que ama el mar tiene un romance con él, al igual que un respecto hacia él. El romance de las aguas poco profundas cambia a respeto en las profundidades. ¿Quién no ha sentido esa inquieta agitación en medio de una corriente turbulenta? Cuando ya no se ve tierra en el horizonte y el medidor de profundidad ya no registra las brazas, algo profundo surge dentro de nosotros. En la superficie de tales aguas no tenemos mucho que decir, nuestros pensamientos al igual que la gran cantidad de kilómetros debajo de nosotros, son profundos. Aguantamos la respiración, miramos el horizonte y empezamos a meditar. Observamos el misterio de la profundidad con un respeto silencioso.

Aquello que está escondido en el mar también nos recuerda lo inescrutable de la sabiduría de Dios. Quizás Pablo había estado recientemente en el mar antes de escribir: «Porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios». (1 Corintios 2:10)

Sus profundidades. Esas verdades inimaginables acerca de Él y esos pensamientos profundos acerca de Él producen en nosotros una sabiduría que nos ayuda a pensar con Él. La sabiduría surge de Su Espíritu, que puede escudriñar las profundidades y revelar Su mente. Dios concede sabiduría solo a aquellos que esperan en silencio… y que respetan «las profundidades de Dios». Es algo que requiere tiempo. Algo que llama a la solitud.

Hay suficiente ruido en el fondo de la barca, de modo que no agreguemos más. Le sugiero que subamos al muelle, que busquemos un tiempo a solas y volvamos a obtener un nuevo respeto por la profundidad de la sabiduría de Dios en Su Palabra.

Dios concede sabiduría solo a aquellos que esperan en silencio…—Charles R. Swindoll

Adaptado de el libro por Charles R. Swindoll, Responde a Mi Clamor (Worthy Latino, Una división de Worthy Media, Inc., Brentwood, TN, 2014). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.