Palabras Para Vivir

6 Octubre 2017

De las profundidades a las alturas
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

En unos pocos versículos, el compositor del Salmo 116 ha salido de las profundidades del dolor y el sufrimiento y ha escalado a las alturas de la alabanza a Dios. Esta jornada seguramente duró muchos meses aun cuando la canción no lo expresa. La canción sólo relata la odisea.

Aunque en su alabanza Dios marca el pináculo de la cima, también parece ser el mismo que le ayudó a llegar a ella. Él no esperó hasta sentirse bien para poder alabar a Dios.

Alabaré su nombre

Estimada es en los ojos del Señor
la muerte de sus fieles.
Escúchame, oh Señor, porque yo soy tu siervo;
soy tu siervo, hijo de tu sierva.
Tú rompiste mis cadenas.
Te ofreceré sacrificio de acción de gracias
e invocaré el nombre del Señor
(v. 15-17).

Finalmente, el salmista declara su agradecimiento y alabanza al nombre de Dios como apreciación por toda su bondad. Es extraño, sin embargo, que el compositor mencione, "la muerte de sus fieles" como parte de su alabanza. ¿Por qué lo hace? Creo que la respuesta está vinculada con la experiencia trágica que se menciona en los versículos 3, 4, 6 y 8. De hecho, yo creo que el salmista fue liberado de la muerte, como si él fuera el único sobreviviente de alguna tragedia.

En el verso 16, él se menciona asimismo como el" hijo de tu sierva". Y luego el mismo versículo utiliza la frase "rompiste mis cadenas". En otras palabras, él había sido liberado de la muerte. Quisiera sugerirle que la calamidad y el dolor que se mencionó anteriormente en el capítulo tiene que ver con alguna tragedia que se llevó la vida de sus familiares, entre ellos probablemente su madre y que fue lo que causó sus lágrimas y su dolor (v. 8), el sufrimiento y la desilusión (vv. 10-11). No obstante en esas circunstancias, él alabó a Dios.

El salmista dice que la muerte de estas personas queridas era, "estimada" ante Dios.

No creo que eso signifique que Dios se deleitaba en el hecho de que ellos hayan muerto sino más bien que consideraba que sus muertes eran algo honorable. Además, no murieron anónimamente. Dios sabía lo que sucedería y le dio valor a esa situación.

Nadie del pueblo de Dios pasa de este mundo al siguiente sin que Dios lo sepa. Cuando mueren, él está presente en el momento de la muerte. Otros pasajes de la Biblia nos dicen que la bondad de Dios se convierte en su posesión cuando entran a su presencia para estar con Él para siempre. Aunque el compositor está de luto por la muerte de sus amados, y lamenta cuanto les extraña, sabe que ya no tendrán que sufrir más el afán del dolor y el sufrimiento. Nunca más volverán a derramar una lágrima de tristeza.

El salmista alabó a Dios en medio de su propio dolor porque sabía que Dios iba a levantar un mañana maravilloso de las cenizas del hoy. Así debe ser. Nuestra alabanza y nuestro agradecimiento deben expresarse en todo momento, sin importar la circunstancia. Cuando aprendemos a darle gracias a Dios por todo, descubrimos las lecciones más básicas de Dios para nuestras vidas, aun en los momentos de dificultad, aun en los  momentos de dolor y sufrimiento.

Afirmando el alma
No espere que mejoren las circunstancias antes que usted comience a alabar a Dios. Recuerde cómo Dios lo liberó anteriormente y aférrese a la promesa de la liberación futura.  Haga que la alabanza a Dios se convierta en una decisión consciente y busque la forma de unirse a otros en adoración. ¿Cuándo será la próxima oportunidad?

Nadie del pueblo de Dios pasa de este mundo al siguiente sin que Dios lo sepa. —Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.