Palabras Para Vivir

3 Agosto 2018

Tres clases de corazón
por Charles R. Swindoll

Proverbios 14
Proverbios 16
Proverbios 18-20

Aun cuando el afán diario de un corazón atribulado es algo tan común, con frecuencia pensamos que somos los únicos que estamos pasando por desánimo, ansiedad, duda, y decepción. Pero no es así. Mire a su alrededor. Tal como dije antes, un corazón atribulado late en cada pecho con numerosas clases de problemas. Salomón presenta al menos seis de ellos. Hablaremos de tres el día de hoy y mañana presentaremos y en el devocional de mañana presentaremos los otros tres.

1. Un corazón engañoso

Engaño hay en el corazón de los que traman el mal (12:20).

El término «engaño» describe a alguien que causa que otra persona actúe sobre la base de una idea falsa. Este engaño puede ser deliberado o simplemente el resultado de una persona insensata guiando a otra. Las personas que «traman el mal» pocas veces aceptan que son deshonestas o corruptas. Su engaño comienza convenciéndose a sí mismas de que lo que hacen es algo bueno. Con frecuencia utilizan el argumento de que el fin justifica los medios.

2. Un corazón abatido

La congoja abate el corazón del hombre, pero la buena palabra lo alegra (12:25).

La palabra de “congoja’ viene de un término hebreo que significa temor, pesadumbre y dolor. Describe el torbellino interno de una persona que se preocupa por algo que no puede cambiar. Note cómo la figura ilustra el peso de la congoja sobre el corazón del hombre. Ese abatimiento denota una gravedad externa.

Anteriormente, hablamos de la forma en que el sabio consejo de un «consejero de paz» trae gozo a nuestras vidas. De manera similar, una palabra amable tiene la capacidad de quitar la ansiedad de los hombros de alguien en medio de una crisis seria. Las palabras de ánimo tal vez no puedan resolver el problema, pero ese alivio temporal ayuda al que está desanimado a seguir adelante.

3. Un corazón dolorido

Aun en la risa tendrá dolor el corazón y el final de la alegría es tristeza (14:13).

Existe un dicho que dice: «Algunas veces hay que reír para no llorar». A veces las pérdidas nos bajan de las nubes. Es allí cuando se necesita un gran esfuerzo para poder pasar el día. Al igual que el brillo de sol a través de las ramas de una densa floresta, la risa ofrece un breve respiro de esos largos días de dolor. Durante esos momentos, necesitamos que alguien nos recuerde que esa situación es pasajera.

Reflexión : Un corazón atribulado puede ser causado por algo crónico o como resultado de las circunstancias temporales. De las tres clases de corazones atribulados delas que hablamos hoy, ¿con cuál se identifica más? ¿Por qué? ¿Qué hubiese querido recibir de un amigo sabio durante este momento?
 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.