Palabras Para Vivir

30 Julio 2018

Tres corazones más
por Charles R. Swindoll

Proverbios 12
Proverbios 14
Proverbios 16
Proverbios 18-20

Salomón habló de al menos seis clases de corazones atribulados en sus proverbios. Ayer presentamos tres:

• El corazón engañoso: aquellas personas que buscan hacer da y cubren su rastro engañándose a sí mismas y a otros.
• El corazón abatido: algunas veces las dificultades consumen los pensamientos de una persona y drenan su fuerza emocional.
• El corazón dolorido: personas que se encuentran en un profundo dolor emocional, que sufren gran pérdida o enfrentan circunstancias graves necesitan hacer un gran esfuerzo solo para poder vivir un día más.

El día de hoy examinaremos otros tres tipos de corazones atribulados.

Un corazón descarriado (la carnalidad)

El descarriado de corazón se hartará de sus caminos, pero el hombre de bien estará satisfecho con el suyo (14:14).

Aquí, la palabra "descarriado" viene de un término hebreo que expresa la idea de alejarse o deteriorarse. El sabio utilizó esta expresión porque comprendía que nosotros, los seres humanos, vivimos bajo dos decisiones: caminamos en pos de Dios sometiéndonos a Su voluntad y a Sus caminos o nos alejamos de Dios y buscamos satisfacer nuestro propio ego. Sabemos que los que se desearían cosecharán lo que siembran. Si no fuera por la gracia de Dios, enfrentarían las consecuencias de su agenda egoísta.

Un corazón altivo

Abominación es al Señor todo altivo de corazón; de ninguna manera quedará impune (16:5).

Antes del quebrantamiento se enaltece el corazón del hombre, y antes de la honra está la humildad (18:12).

"En el primer versículo, vemos el adjetivo 'altivo', y en el segundo versículo encontramos el verbo reflexivo 'enaltecerse'. En ambos casos, el resultado es una perspectiva exaltada del ego que trae como consecuencia un fracaso moral".

Dios detesta el egocentrismo de un pecador. Para su carácter justo, es repugnante. Piénselo. Es como un cadáver en descomposición tratando de ganar un concurso de belleza.

La humildad, por otro lado, no busca honor para sí misma. Una persona humilde es honesta consigo y gentil con los demás. Cuando elegimos ser humildes, Dios se deleita en honrarnos.

Un corazón airado

La insensatez del hombre pervierte su camino y enfurece su corazón contra él Señor (19:3).

El lenguaje hebreo tiene varias palabras para mencionar la insensatez. En este caso, no se refiere a aquella persona que deliberada y conscientemente busca el mal; más bien esta persona no tiene el sentido común para hacer lo correcto. Sufre las consecuencias por sus malas acciones y luego se pregunta por qué Dios no resuelve sus problemas. Una persona así se ' 'enfurece" contra Dios. Es como si dentro de su corazón se generara una gran ira en contra de Dios.

Hay personas que siempre están enojadas y deprimidas porque su propia insensatez las mantiene en una tormenta de tribulación perpetua.

Reflexión
Claramente, estas últimas tres clases de corazones atribulados no son agradables. Sin embargo, son comunes en todos nosotros de una forma u otra. ¿Cual le ha costado más vencer? ¿Cuáles fueron las circunstancias? ¿Cómo encontró la cura?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.