Palabras Para Vivir

2 Octubre 2017

La tristeza abunda
por Charles R. Swindoll

Salmos 116

Es fácil que aquellos que están fuertes y saludables olviden cuántas lágrimas de sufrimiento y dolor se derraman cada día. La tristeza abunda en este mundo, y quizás está ocurriendo esta semana en su propia casa o en su propio corazón. Las lágrimas caen. El dolor se ha apoderado de usted y lo peor es que puede ocurrir repentinamente.

Recuerdo conversar una vez con un joven que trabajaba con nosotros en el equipo de apoyo de una iglesia que pastoreaba antes. Él estaba muy contento acerca de su futuro, era un chico muy agradable y con una personalidad contagiosa. Ese mismo día el murió en una colisión automovilística. En cuestión de horas, la risa se tornó en llanto. Su familia, repentinamente tuvo que enfrentar el dolor de su ausencia. Tal es la situación de la humanidad.

El compositor de Salmo 116 comprendía muy bien el afán del dolor y el sufrimiento. No sabemos los detalles que hicieron que el salmista estuviera de luto, sin embargo, la letra de este lamento antiguo nos da la pista de que su situación tenía que ver con la muerte. Uno de los versículos dice: "Me rodearon las ataduras de la muerte; me encontraron las angustias del Seol (la tumba)". También dice: "En angustia y en dolor me encontraba". Unos pocos renglones después él dice: "estaba yo postrado", más el Señor libró sus "ojos de las lágrimas". Dios, de alguna forma lo restableció de tal forma que él pudo escribir: "Estimada es en los ojos del Señor la muerte de sus fieles".

¡Asombroso! Del hoyo al pináculo… de la agonía al éxtasis.

El mismo que comienza la canción en el valle oscuro del dolor y el sufrimiento (vv. 1-2) termina con la mayor exclamación de alabanza que un judío podía expresar: "¡Aleluya!" (v. 19) la cual se traduce como "gloria a Dios".

El salmista, después de pasar en medio del valle del dolor, se sienta y relata su experiencia. Esta canción es su testimonio personal, primeramente de su amor por el Señor que lo cuidó durante las aguas turbulentas de la desesperación, el sufrimiento y el dolor (vv. 1-11) y luego su deseo de agradecerle al Señor por preservarlo (vv. 12-19). El bosquejo de esta canción pudiera ser:

I. ¡Amo al Señor! (vv. 1-11)
A. Porque me escucha (vv. 1-2)
B. Porque me rescata (vv. 3-6, 8-11)
C. Porque me cuida (vv. 7)
II. ¿Qué le puedo dar al Señor? (vv. 12-19)
A. Proclamaré sus beneficios (vv.12-13)
B. Cumpliré mis votos (vv. 14, 18-19)
C. Alabaré su nombre (vv. 15-17)

Afirmando el alma
¿Cuál evento le ha causado el mayor dolor y sufrimiento? ¿De qué forma afectó su perspectiva sobre la vida? ¿Cómo afectó su relación con Dios? ¿Qué fue lo que lo sacó de esa época oscura? ¿Qué fue lo que terminó su dolor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.