Esta Semana en Visión Para Vivir:

Palabras Sabias para los Sabios

Lunes 22 de Enero 2018 — Parte 1

Martes 23 de Enero 2018 — Parte 2

Dios sabía que en muchas áreas de la vida nosotros tenderíamos a irnos a los extremos. Por lo que Él ha proporcionado un antídoto para el extremismo excesivo: Su sabiduría. La sabiduría de Dios trae equilibrio a la vida cristiana y proporciona la fortaleza y capacidad para manejar los desafíos con discernimiento.

Salomón escribió en su diario en Eclesiastés 2:24 que la sabiduría, el conocimiento y la alegría provienen «de la mano de Dios». Por lo tanto, la sabiduría es un regalo de Dios y la manera de recibirla es por medio de la humildad; por tanto, el sabio consejo de Salomón es el siguiente: «Sean sabios siendo humildes».

Las Cualidades de un Buen Jefe

Miércoles 24 de Enero 2018 — Parte 1

Jueves 25 de Enero 2018 — Parte 2

Sabiduría. Esta palabra describe el tema de la segunda mitad del diario de Salomón en el libro de Eclesiastés. Los términos sabio y sabiduría aparecen más de treinta veces en los últimos seis capítulos, y el concepto está entretejido a lo largo de la mayoría de los párrafos. A veces de una manera sutil, otras veces directamente. En el mensaje anterior, descubrimos algunos de los beneficios que vienen a nuestra vida cuando operamos de acuerdo a la sabiduría: equilibrio, fuerza y perspicacia. En la exposición de hoy veremos estos beneficios personificados en la vida del “hombre sabio”, presentados por Salomón en Eclesiastés 8:1-9. Obviamente, este individuo está al mando, teniendo autoridad sobre los demás; por lo tanto, podemos aplicar el pasaje a un líder empresarial, un supervisor o a un pastor de una iglesia.

Misterios Inexplicables

Viernes 26 de Enero 2018 — Parte 1

Dios opera en el ámbito del misterio. Su sabiduría no se basa en la lógica humana ni en el conocimiento humano. Cuando nos olvidamos de la naturaleza de otro mundo de la sabiduría de Dios, francamente, nos metemos en problemas.

En este segmento del diario de Salomón, aprenderemos acerca de tres misterios bastante familiares: el triunfo inmerecido, las consecuencias injustas y la incapacidad de comprender la providencia de Dios.