Testimonio de Angélica C. de Sacatepequez, Guatemala

Hermano Carlos, que nuestro Señor le bendiga grandemente. Es una bendición poder contar con siervos de Dios tan especiales, que con sus palabras nos hacen siempre poder escuchar las promesas y la voluntad de Dios para nuestras vidas. Quiero animarlo, como hermanos en Cristo, para que pueda seguir adelante en este largo y hermoso viaje. Gracias por sus mensajes. Yo le prometo continuar en esta lucha, no contra hombres, sino contra huestes de maldad. Estoy preparada con todo el armamento con el que Dios nos ha dotado: su Palabra, la oración, el Espíritu Santo y nuestros hermanos en Cristo.

Me alegra mucho leer que tienen el deseo de poder traernos una oficina acá a Guatemala. En verdad, hermano, nuestro deseo es que su ministerio crezca y así, que los discípulos también crezcan para la gloria y honra de Dios. Voy a estar orando con todo mi corazón, se lo aseguro. Es tan alegre, pero tan alegre para mí poder darme cuenta de que no estamos solos, que hay muchos mas hermanos en todo el mundo y que nos une un mismo sentir! Dios los bendiga.

Angélica C.
Sacatepequez, Guatemala