Preparar el Alimento, Parte II

OBSERVACIÓN: El Comienzo de Un Trayecto Maravilloso
Desde el principio de año que comenzamos a estudiar el proceso de cómo estudiar las Escrituras y la importancia de hacerlo correctamente, nos hemos concentrado en los pasos que el pastor Charles Swindoll usa cuando él estudia un pasaje bíblico: observación, interpretación, correlación y aplicación. El mes pasado comenzamos viendo lo que es la observación y continuaremos estudiando más acerca de este primer paso este mes.

Observar significa «inspeccionar o tomar nota de; mirar detenidamente, con atención al detalle». El detective Sherlock Holmes tenía razón cuando le señalaba a su amigo: «Watson, tú miras pero no observas». Muchos pensamos que somos buenos observadores, y para comprobarlo conteste las siguientes preguntas: ¿Cuántos kilómetros marca el odómetro de su auto actualmente? Describa exactamente lo que andaba puesto la última persona con quien se vio. ¿Quién viajó con Pablo en su primer viaje misionero? (La respuesta se encuentra en Hechos 13:1-3.) ¿Cómo le fue? Generalmente, cuando llegamos a observar las cosas con más cuidado, nos sorprendemos por la cantidad de cosas que no sabemos.

Una cuidadosa observación del texto siempre es el primer paso para estudiar las Escrituras. Por ejemplo, la mayoría de los cristianos sabe que Lucas escribió uno de los cuatro Evangelios que abren el Nuevo Testamento. De hecho, se identifica por su nombre: Lucas. Pero también escribió otro libro del Nuevo Testamento. . . el libro de los Hechos, como leemos al inicio de este libro (1:1-2): «Teófilo, en mi primer libro te relaté todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar hasta el día que fue llevado al cielo, después de haberles dado a sus apóstoles escogidos instrucciones adicionales por medio del Espíritu Santo».

El libro de los Hechos es una continuación del Evangelio de Lucas, algo así como una crónica detallada del nacimiento de la iglesia del primer siglo. En uno de los versículos más conocidos de este libro de los Hechos, Lucas ofrece pistas sobre cómo se desarrollaría la historia de la iglesia. En Hechos 1:8, hay mucho que aprender al prestar mucha atención a las palabras que Lucas usó para establecer la escena: «Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y serán mis testigos, en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra» (LBLA). Observe con atención los detalles que emplea el autor para ambientar la escena, sobre todo enfoque su mirada en las palabras y términos clave que emplea.

Observe que este versículo comienza con la palabra «pero». Esta es una palabra de conexión que señala un contraste en el pensamiento. Cuando vea una palabra como «pero» o «desde» o la frase «por lo tanto», esta es una pista de que lo que se acaba de escribir o decir está estrechamente relacionado con lo que sigue después de esta palabra o frase.

Al prestar mucha atención a lo que estaba sucediendo y a ser descrito en Hechos 1:8, y cualquier otro pasaje que esté estudiando, puede aprender algunos principios importantes de observación. Ya hemos resaltado una pista: el contraste. Aquí hay algunos otros contrastes que debe anotar en su observación:

CONTRASTE: «Pero (contraste) recibiréis poder».
CAUSA Y EFECTO: «Recibiréis poder (efecto) cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros (causa)».
PERSONAS Y LUGARES: «Cuando el Espíritu Santo (Dios) venga sobre vosotros (los discípulos); y (ustedes, los discípulos) serán mis (Jesús), testigos (diciéndoles a las personas no creyentes acerca de mí, Jesús) en Jerusalén (ciudad), en toda Judea (región) y Samaria (región), y hasta los confines de la tierra (todas las naciones)».

Usted podrá comenzar a ver el significado y el impacto de la visión de Jesús para los discípulos simplemente tomando nota de lo que ve (observación) en el texto.

Ahora, hay algo muy interesante que quiero que note del pasaje de Hechos 1:8. Este versículo provee un bosquejo general para el libro de los Hechos. Al seguir ese bosquejo, el autor Lucas narra la marcha del cristianismo desde Jerusalén (Hechos 1-2), extendiéndose por toda Judea, gracias a la persecución que los empujó hacia fuera de Jerusalén (Hechos 7). Luego, al intensificarse la persecución, muchos creyentes de esa región propagaron el Evangelio en otras provincias. Felipe llevó el Evangelio a Samaria y luego tuvo la oportunidad de compartirlo con un hombre de Etiopía (Hechos 8-12). Finalmente, Pablo y sus colaboradores propagaron el Evangelio a través de sus viajes por todo el mundo romano conocido hasta la fecha (Hechos 13-28). Por lo tanto, vemos que el Evangelio no necesariamente se propagó en círculos concéntricos, sino que el Espíritu Santo iba guiando a los creyentes en forma simultánea a todas estas partes. Esa fue y sigue siendo la misión de la Iglesia hasta que Jesús venga. Y lo más extraordinario de todo, es que todos estos datos los obtenemos realizando únicamente el primer paso en la preparación de nuestra comida espiritual: la observación.

Para concluir este paso de la observación, permítame hacerle una recomendación más que le ayudará a convertirse en un buen observador de las Escrituras. Al ver su mano, trate de memorizar las siguientes palabras asignándolas a cada uno de sus dedos. Por lo tanto, al estudiar un pasaje tome nota en las palabras que son. . .

Cuando usted comience a familiarizarse de nuevo con las Escrituras, hará numerosas observaciones por primera vez. Las verdades han estado allí todo el tiempo, pero, de repente, sus ojos comenzarán a observar cosas que anteriormente se le habían escapado.

Aunque hayamos recibido el regalo de la vista, no recibimos el regalo de la observación hasta que el Señor interviene y nos ilumina la mente por medio de Su Espíritu Santo. Por lo tanto, nuestra percepción de las cosas se agudiza a través de una observaciaón cuidadosa. Es por eso que debemos observar con cuidado cualquier pasaje que leamos de las Escrituras, tomando el tiempo para orar y meditar en ellas. Así como la comida saludable comienza con una cuidadosa consideración de los ingredientes, el estudio bíblico eficaz comienza con una observación minuciosa.

 

CUATRO FORMAS DE LEER EL TEXTO BÍBLICO CON LOS OJOS ABIERTOS

Repasemos del mes pasado los cuatro principios importantes que se deben aprender y practicar cada vez que se siente a estudiar las Escrituras por su cuenta:

  1. Lea como si estuviera leyendo el pasaje por primera vez. Esto le protegerá contra el peligro de la familiaridad. Puede intentar leer el mismo pasaje en varias versiones diferentes de la Biblia y luego comparar las diferentes traducciones del mismo pasaje. Ver las cosas y cada situación con una mirada fresca, renovada es la mejor manera de estudiar las Escrituras.
  2.  Lea el pasaje como si estuviera leyendo una carta de amor de alguien especial o un querido amigo. Eso significa que está leyendo con mucho cuidado y prestando mucha atención a cada palabra, no simplemente leer superficial o rápidamente.
  3. Lea el pasaje como un detective. Lea buscando pistas como diálogos, emociones expresadas, personas involucradas. Sea cuidadoso al tomar nota de los detalles.
  4. Lea como si usted estuviera en el texto. Ubíquese a usted mismo en la historia o en el contexto de cuándo y dónde fue escrito. Imagine las escenas, repletas de sonidos, olores e impresiones.

Mientras más practique este importante paso para estudiar la Biblia por usted mismo, más cobrarán vida las Escrituras personalmente para usted y para aquellos con quienes comparta sus observaciones.

Adaptado de Charles R. Swindoll, Aliméntese de las Escrituras: Encuentre la nutrición que su alma necesita (Carol Stream, IL: Tyndale House, 2017).