La preparación cuidadosa del alimento espiritual

Nuestros hábitos alimenticios determinan en gran medida el funcionamiento de nuestro organismo. Una buena alimentación adaptada a nuestras necesidades nutricionales promueve la salud, previene las enfermedades y, en general, mejora nuestra calidad de vida. Sin embargo, mucha gente que pudiera alimentarse bien a menudo se conforma con alimentarse de comida «chatarra», alta en calorías y de bajo contenido nutritivo. Lo mismo sucede con el alimento espiritual de la Palabra de Dios. Muchas personas, ya sea por ignorancia o negligencia, no aprovechan el alimento espiritual nutritivo que tienen al alcance, y se conforman con ingerir alimento espiritual «chatarra», adulterado y tóxico para el alma. A simple vista se ve apetitoso y hasta puede satisfacer temporalmente el hambre espiritual, pero con el tiempo afecta considerablemente el progreso espiritual. Por esta razón es importante examinar muy bien el origen del alimento espiritual que ingerimos, sobre todo, porque que mucha de la enseñanza que se nos presenta hoy en día procede de fuentes contaminadas con filosofías huecas, antibíblicas y hasta demoniacas (Colosenses 2:8).

¿Qué podemos hacer para contrarrestar este grave problema de inanición bíblica? La tercera recomendación del chef responde a esta importante pregunta:

Tercera recomendación: Ya que el crecimiento espiritual en el camino correcto es necesario, la preparación cuidadosa es esencial para garantizar que el fruto del estudio bíblico sea confiable y nutritivo.

La comida seleccionada y preparada cuidadosamente asegura a la familia una felicidad doble: la de comer sabroso y la de gozar de buena salud mediante una alimentación adecuada. De igual manera, la preparación cuidadosa del alimento espiritual no solo es una delicia para el alma, sino que además la fortalece para evitar la debilidad y las consecuencias de una infección espiritual. El conocimiento de Dios nos ayuda a mantenernos en buena forma espiritual, pero solo si nos alimentamos de ese conocimiento. Pero al hacerlo, el creyente debe aprender a discernir y a ser precavido respecto a lo que en realidad constituye la verdad bíblica o no. Muchas sectas y organizaciones heréticas han tergiversado la enseñanza de la Biblia para que se ajuste a su propia agenda impía. Por lo tanto, aquellos que tienen la responsabilidad de enseñar a otros, deben hacer todo lo posible por presentar con honestidad y precisión la imagen completa y equilibrada de lo que Dios revela en Su Palabra. Pablo expresa esta idea al exhortar al joven pastor Timoteo con estas palabras:

«Enseña esas cosas e insiste en que todos las aprendan. No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza. Hasta que yo llegue, dedícate a leer las Escrituras a la iglesia, y a animar y a enseñarles a los creyentes». (1 Timoteo 4:11–13, NTV)

Los buenos siervos de Cristo previenen el enfriamiento espiritual al crecer en su devoción a Dios en su ministerio privado y liderar con madurez en su ministerio público. Timoteo debía ganarse el respeto de sus mayores siendo un ejemplo para ellos en su manera de hablar y vivir, y en su amor, fe y pureza. Pero aparte de esto, como pastor, debía dedicarse a tres ministerios principales: la lectura pública de las Escrituras, la predicación o exhortación de las Escrituras (incluida la aplicación) y la explicación o enseñanza de las Escrituras.

Esto significa que usted, como maestro o predicador del evangelio, debe ser diligente en vivir una vida que honre a Dios mientras realiza el arduo trabajo de prepararse espiritualmente en su estudio personal de la Biblia, antes de comenzar a servir ese alimento espiritual a los demás. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de ejercitarse para estar siempre en sumisión a Dios permitiendo que el Espíritu Santo realice Su obra en y a través de la rutina del estudio bíblico.

En otras palabras, ¡la preparación cuidadosa es esencial! Por lo tanto, es importante conseguir todo lo necesario para hacer que su experiencia en el estudio de las Escrituras dé, como resultado, un alimento espiritual nutritivo y saludable. Para ello, se necesita tener la disposición correcta, cocinar con los utensilios correctos y formar los hábitos de estudio
correctos. Veamos cada una de estas condiciones esenciales para la buena preparación.

Tener la disposición correcta

Pablo alentó a Timoteo a reclutar personas dignas de confianza, capaces de comunicar fielmente la verdad de las Escrituras:

«Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros». (2 Timoteo 2:2, NTV)

Hay varias implicaciones que pueden extraerse de esta recomendación de Pablo a este joven pastor:

1. Las verdades que Pablo le enseñó a Timoteo no eran únicamente para su beneficio personal. Para Pablo era importante que los demás las escucharan.

2. La enseñanza de estas verdades bíblicas no debía ser confiada a cualquier persona para ser transmitida a la siguiente generación. Timoteo debía encontrar a gente confiable; personas con la integridad de no corromper la verdad para beneficio personal o conveniencia pragmática.

3. Estas personas que Timoteo debía reclutar deberán estar dispuestas a transmitir el legado de la enseñanza bíblica. Eso implica el compromiso de invertir tiempo y esfuerzo en el estudio cuidadoso y la comunicación eficaz de las Escrituras.
La transmisión de la verdad bíblica es un privilegio importante y exige la atención y preparación deliberada de aquellos que han sido llamados enseñar las Escrituras. Puede ser que los diferentes temperamentos y experiencias hagan que la transmisión del mensaje de la Biblia sea diferente, pero la sustancia del mensaje siempre debe estar arraigada a las Escrituras.

Cocinar con los utensilios correctos
Al preparar comidas espirituales, asegúrese de tener los utensilios correctos. De la misma manera que un cocinero necesita las cacerolas y los sartenes adecuados, seremos más eficaces en nuestro estudio de la Biblia si tenemos las herramientas apropiadas.

¿Recuerda esa vez que se frustró por no tener en su alacena el ingrediente esencial para preparar esa paella a la valenciana? ¿O cuando se quebró la cabeza tratando de recordar dónde guardó la receta para prepara ese ceviche de camarón que tanto le gustó? Todos sabemos que, sin todos los ingredientes correctos y los utensilios adecuados, la comida servida carecerá—no solo de sabor, sino también de valor nutricional.

Lo mismo aplica al estudio personal de la Biblia. ¿Quién no recuerda el momento en que buscó diligentemente ese versículo perfecto en la Biblia y no pudo encontrarlo? Eso fue casi tan malo como el día en que decidió leer un par de capítulos y se obsesionó con entender el significado del «voto nazareo» o se rascó la cabeza pensando a qué equivale un «codo» en la actualidad.

Esto es como tener ingredientes capeados y endulzados que ocultan el verdadero sabor y de repente oscurecen nuestra comprensión de la verdad de Dios. El cucharón y la cuchara de las buenas intenciones simplemente no proporcionarán la combinación correcta y los resultados más satisfactorios. Se necesitan mejores utensilios que estos, ¡créame!
Recuerde, usted no tiene que ser todo un chef profesional para preparar un delicioso y nutritivo alimento espiritual de la Palabra de Dios. . . pero sí necesita contar con los utensilios de cocina adecuados para lograrlo. Estos recursos son básicos en la preparación de estudios bíblicos nutritivos. Le permitirán encontrar la mayoría de las respuestas que necesita, ¡y son tan fáciles de usar como su batidora favorita! Hay al menos cinco utensilios que usted necesita tener siempre a la mano.

1. Una concordancia bíblica
Una concordancia es una clasificación alfabética de la mayoría de las palabras que se usan en la Biblia y las principales referencias de donde esa palabra aparece. Es útil para localizar pasajes en la Biblia cuando solo se pueden recordar algunas de las palabras del versículo que buscamos. Muchos editores colocan una corta concordancia al final de las Biblias, pero concordancias más completas pueden adquirirse por separado. Cuando en una concordancia se incluyen todas las palabras que aparecen en la Biblia (incluyendo un, uno, el, los), se les llama «exhaustivas». La concordancia exhaustiva más utilizada en inglés y español es la Concordancia Exhaustiva Strong. Hay algunas concordancias en internet que pueden utilizarse de forma gratuita, e incluso programas y aplicaciones para teléfono celular que nos ayudan a localizar los pasajes y pueden ser utilizados como concordancias. Es recomendable utilizar una concordancia que coincida con la misma versión de la Biblia que se utilice.

2. Un diccionario bíblico
Un diccionario bíblico es una obra de referencia de respuesta inmediata que trata cada una de las palabras usadas en la Biblia, con la información básica, junto con una orientación concisa, equilibrada y actualizada sobre los temas bíblicos. Generalmente contiene todas las palabras del Antiguo y Nuevo Testamento con toda la información geográfica, arqueológica y explicativa, con el fin de ayudar a un mejor entendimiento del texto bíblico. Existen muchos diccionarios bíblicos gratuitos en línea, pero personalmente recomiendo el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia de la Editorial Clie.

3. Un atlas bíblico
Un atlas bíblico es una colección de mapas geográficos e históricos que proveen un trasfondo accesible de los acontecimientos que tuvieron lugar en tierras con características geográficas específicas, y estas son parte integral de la trama y el mensaje de la Biblia. Mediante mapas multicolores, fotografías actuales y comentarios informativos, se resaltan diversos factores ambientales que influyeron en los desarrollos políticos y sucesos históricos que dieron forma a la narrativa bíblica. Entre los más populares están el Atlas Bíblico de Tyndale, y el Atlas Bíblico Portavoz. Por otro lado, una buena Biblia de estudio contiene un conjunto de mapas que es suficiente para adquirir una mejor comprensión de la ubicación exacta y progresión de los eventos bíblicos relevantes.

4. Un comentario bíblico
Un comentario bíblico es un compendio de uno o varios volúmenes que explica los usos y costumbres judaicas que forman el contexto histórico del Antiguo y Nuevo Testamento. Además, algunos comentarios presentan la exposición clara, la inclusión del bosquejo de cada libro, así como importantes datos acerca del autor, del trasfondo histórico, propósito del libro, fecha de redacción, distintivos del texto y desarrollo del argumento bíblico. Sin duda, el comentario bíblico es un auxiliar indispensable para todo estudiante de la Biblia. Uno que personalmente recomiendo es el Comentario de Conocimiento Bíblico (10 volúmenes), de Ediciones Las Américas, que también está disponible en formato electrónico.

5. La Internet y otras herramientas electrónicas
La Internet es una vasta fuente de información en constante evolución. No toda esa información es precisa, no toda es útil y gran parte de ella es realmente dañina. En consecuencia, se necesita un discernimiento cuidadoso si se va a utilizar la Internet de manera inteligente. Pese los «hechos» que se muestran con suficiente peso. Unos cuantos sitios confiables y cuidadosamente seleccionados deben ser todo lo que usted necesita para complementar su propio estudio diligente de la Biblia. En esta era de la sobresaturación de datos, adoptar la disciplina de los hermanos de la iglesia de Berea es aún más necesaria (Hechos 17:10–12).

Como comentario adicional, si usted es pastor, maestro o simplemente un estudiante serio de la Biblia, entonces le recomiendo el Software Bíblico Logos (www.es.logos.com), que es una biblioteca de estudio bíblico con todas las herramientas integradas que se han descrito anteriormente, y mucho más.

Al igual que con las otras ayudas que pueden informar su comprensión de la Biblia, la Internet no es ni inspirada ni infalible. Su último punto de referencia es y siempre debe ser la Palabra de Dios, como se ha revelado en las Escrituras y ha sido confirmada por el Espíritu Santo.

Además, recuerde siempre acompañar su estudio de la Biblia con oración a Dios pidiendo que Su Santo Espíritu ilumine para usted la Palabra que Él mismo inspiró, y que Dios le dé la gracia para poder poner por obra lo que lee y estudia. Que Dios bendiga su estudio de la Palabra y lo haga crecer en gracia y conocimiento verdadero, no el que nos llena la cabeza para presumir, sino el que llena todo nuestro ser integral para vivir cada día amando y agradando a nuestro Señor, y amando y sirviendo a nuestro prójimo.