En el camino siempre nos encontramos con obstáculos que nos detienen, nos desorientan e incluso nos mueven a protestar en contra de Dios.  Sin embargo, también forman parte de nuestro entrenamiento para fortalecer nuestra fe en Dios.

Conozcamos a dos mujeres que Dios las formó para llegar a ser gigantes de la fe. Aunque una se conoce muy bien, la otra tuva su mano en la formación de otro gigante de la fe que conocemos muy bien.