Iglesia

Involúcrese con el cuerpo de Cristo

En la norteña ciudad israelí de Cesárea de Filipo, entre las ruinas de un centro religioso dedicado al dios griego Pan, existe una cueva que durante mucho tiempo aquellos que adoraban allí, creían era la puerta de entrada al infierno. Fue en los alrededores de esta gruta, la supuesta puerta al infierno, que Jesús prometió: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». (Mateo 16:18).

Desde Pentecostés, en el primer siglo hasta la actualidad, Satanás ha tratado de destruir a la iglesia de Cristo, sin embargo, ella permanece. Desde un pequeño grupo de forasteros judíos en Jerusalén, hace dos mil años, Cristo edificó su iglesia para alcanzar incluso las zonas más remotas del mundo. A pesar de las controversias, las guerras y divisiones denominacionales, la iglesia sigue siendo el medio por el cual Dios anuncia a un mundo oscuro y agonizante, que la luz y la vida han venido en la persona de su Hijo, Jesucristo.

Por estas razones, y muchas más, conocemos y apreciamos acerca del cuerpo de Cristo, la iglesia.

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