Salmos 15

La canción de David, el Salmo 15, inicia con una pregunta de sondeo acerca de nuestra experiencia y comunión con Dios en el aspecto temporal, nuestra relación con Él en nuestra vida diaria. Él quería saber cuáles son las características que tiene la persona que puede disfrutar una asociación inhibida con el Creador Todopoderoso del universo. David, inspirado por el Espíritu Santo recibió y luego registró la respuesta de Dios.

La respuesta:

El que anda en integridad y hace justicia, el que habla verdad en su corazón, el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni hace agravio a su vecino; aquel ante cuyos ojos es menospreciado el vil pero que honra a los que temen al Señor; aquel que, a pesar de haber jurado en perjuicio suyo, no por eso cambia; aquel que no presta su dinero con usura ni contra el inocente acepta soborno. (vv. 2 -5)

La respuesta de David describe varias facetas de esa gema que llamamos integridad (v. 1). Él tiene la perspectiva de un hombre que «camina en integridad». La palabra hebrea transmite el significado de «ser sólido, completo, entero». El creyente que quiere mantener esa comunión temporal se fija cuidadosamente en la forma en que vive, donde va, y lo que dice. Una persona «sólida» camina en el área de la verdad, y rehúsa vivir una mentira.

El texto presenta diez características específicas de la integridad y cada una merece nuestra atención.

  1. Hace justicia. Esto tiene que ver con lo que hacemos. La justicia debe ser el hábito de nuestra vida consciente. Nuestros tratos deben ser honestos, nuestras actividades no deben tener ninguna transigencia. Debemos obedecer las leyes del lugar donde vivimos y permitir que la ley de Dios guíe nuestras decisiones. En otras palabras, no solo vivir simplemente siguiendo la ley y la moral si no hacerlo de tal forma que no haya ningún reproche. Algo menos que ello, sería debilitar nuestra integridad.
  2. Habla verdad en su corazón. Esto tiene que ver con la forma en que pensamos. Note que la verdad que se menciona aquí se habla «en el corazón». David está refiriéndose a las actitudes, las reacciones, los planes y los motivos que tenemos. El origen de estas cosas (el corazón—Proverbios 23:7) debe ser el fundamento de la verdad. No hay lugar para el engaño, las mentiras o alguna agenda encubierta.
  3. No calumnia con su lengua. Ésta, al igual que las siguientes dos características tiene que ver con lo que decimos. El término hebreo de la palabra calumniar significa literalmente hacer una zancadilla. En algunos países se usa el término: «Serrucharle el piso a alguien». Se refiere a una persona que va de aquí para allá esparciendo calumnias maliciosas, echando veneno verbalmente y envenenando las reputaciones de los demás a sus espaldas.

Este es un momento excelente para hacerle la siguiente pregunta. ¿Lo que acaba de leer le describe a usted? ¿Es usted una persona chismosa? ¿Disfruta usted internamente de escuchar o de decir cosas que manchan la reputación de otra persona? Es interesante que cuando leemos la lista de las siete cosas que Dios aborrece en Proverbios 6:16-19, tres de ellas tienen que ver con la lengua.

Hace varios años me dieron un consejo muy sabio acerca del uso de la lengua. Espero que le ayude tanto como me ha ayudado a mí. Antes de que usted diga algo o comente algo sobre otra persona, analícelo por medio de los siguientes cuatro filtros. Si después de hacerlo, usted tiene luz verde, comparta esa información con toda libertad:

Filtro 1: ¿Es algo confidencial? Si es así, no lo mencione nunca.
Filtro 2: ¿Es verdad? Tal vez tenga que hacer un poco de investigación.
Filtro 3: ¿Es necesario? Hay muchas palabras innecesarias.
Filtro 4: ¿Es algo noble? ¿Decirlo llevaría un buen propósito?

Y otro buen consejo: si usted alguna vez tiene que decir la frase: «Odio decirle esto pero. . .», o «realmente no debería decir esto pero. . .», entonces no lo diga. La Biblia lo dice muy claro en Efesios 4: 29.

Afirmando el alma: Dos de estas primeras tres facetas de la integridad involucran la lengua. ¿De qué manera usted ha sido dañado a consecuencia de una conversación maliciosa o irresponsable? ¿De qué manera usted ha dañado a otros con lo que dice? ¿Qué puede usted hacer para reparar el daño ya hecho?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.