El perdurable efecto de la autenticidad personal
En tres ocasiones, Jesús se refiere a una recompensa. Si actuamos para ser vistos, ¿cuál es la recompensa? Un pulgar arriba, un aplauso y una palmada en la espalda. Eso es todo lo que obtenemos. Sin embargo, si hacemos lo correcto y nadie lo nota. . . Dios lo hará. Su recompensa será profunda, significativa y eterna.
Mientras recorres este camino hacia una vida auténtica, quiero ofrecerte tres advertencias basadas en las palabras de Jesús antes citadas.









