¿Quién escribió el libro?

Un erudito judío en el período posterior al exilio compiló material de muchos recursos históricas para narrar la historia de su pueblo. Esta persona no se nombra y permanece desconocida, aunque se ha mencionado a Esdras como un posible candidato. Quienquiera que haya sido «el cronista», utilizó documentos oficiales y extraoficiales para escribir este relato histórico. De manera similar a Samuel y Reyes, 2 Crónicas originalmente estaba unido a 1 Crónicas formando un solo libro. Este fue dividido en dos libros por primera vez alrededor del 200 a. C., cuando se tradujo la Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento.

¿Dónde nos encontramos?

Segundo de Crónicas cubre el período desde el ascenso de Salomón al trono (971 a. C.) hasta el tiempo en que Judá, el reino del sur, finalmente fue llevado al exilio en Babilonia en el 586 a. C. El enfoque del libro está en Judá; al autor le interesa más contar la historia de los descendientes de David que reinaron sobre Judá, que la historia de Israel, el reino del norte. La centralidad de Jerusalén, donde se ubicaba el templo, también se alinea con el enfoque primordial del libro en el sacerdocio.

Segundo de Crónicas probablemente fue escrito alrededor del 400 a. C., no mucho después de que una pequeña comunidad de judíos había regresado a Judá tras décadas de vivir como exiliados. Después de la caída del Imperio babilónico, la política persa les permitió regresar a su tierra natal para reasentarse y reconstruir su templo. Por supuesto, esa no fue una tarea sencilla, y demostró ser desafiante incluso sobrevivir. Los judíos finalmente reconstruyeron el templo, pero languidecieron durante años en su lucha para reclamar la tierra. En este contexto, el cronista relató la historia judía enfocándose en las bendiciones que Dios otorgó cuando los líderes eran fieles a Su ley.

¿Por qué es tan importante Segundo de Crónicas?

El libro se inicia con Salomón estableciendo su trono sobre una nación unificada, solidificando su autoridad y aplastando las primeras rebeliones (véase también 1 Reyes 2). Luego construye el majestuoso templo de Dios usando los planos que Dios le había dado a su padre, David. Seis de los nueve capítulos dedicados al rey Salomón se enfocan en la construcción del templo (2 Crónicas 2–7), una tarea reservada para él desde antes de su nacimiento.

Cuando el reino se dividió durante el gobierno de Roboam, del hijo de Salomón, los levitas de todo Israel se pusieron del lado de Roboam y se trasladaron en masa a Jerusalén para continuar sus tareas sacerdotales (2 Crónicas 10–11). Pero un ciclo de justicia y corrupción caracterizó al trono. Algunos reyes fueron completamente malvados, ignorando la ley de Dios y guiando al pueblo a comportamientos pecaminosos. Unos cuantos reyes, como Salomón, comenzaron como justos, pero dejaron de serlo. Otros se desviaron, pero últimamente se arrepintieron, como Manasés (2 Crónicas 33). Unos pocos reyes, como Ezequías y Josías, fueron honrados con el epitafio «Él hizo lo que era agradable a los ojos del Señor» (2 Crónicas 29:2; 34:2). A lo largo de 2 Crónicas, vemos que la fidelidad fue recompensada y la traición fue juzgada.

Un amante de la historia disfrutará las numerosas menciones de las figuras históricas seculares durante este período. Desde Tiglat-pileser de Asiria, a Senaquerib de Asiria, hasta Nabucodonosor de Babilonia, los líderes extranjeros jugaron papeles prominentes en los acontecimientos geopolíticos de la historia de Judá e Israel.

¿Cuál es la idea principal?

Los judíos posexílicos necesitaban un recordatorio de quién era su Dios y cómo obraba. La historia les dio la mejor lección, en particular, la historia de Judá, que mostró claramente que Dios bendice a Su pueblo cuando permanece fiel a Él, pero que los juzgará cuando sean infieles a fin de hacerlos volver hacia Sí mismo.

El escritor de 2 Crónicas usa la historia de Judá tanto para advertir como para inspirar a los judíos que regresan. La idea principal era alentar la vida fiel y la adoración adecuada de Dios mientras regresaban a la tierra que les había prometido a sus antepasados y mientras esperaban el cumplimiento final de aquellas promesas a través del Mesías venidero de la línea de David.

¿Cómo aplico esto?

Como lo hizo para los israelitas, la historia puede refrescar nuestra memoria. ¿Puede recordar ocasiones en que Dios le haya bendecido? Tales recuerdos son bendiciones en sí mismos, así como un estímulo para seguir adelante en santidad con esperanza y confianza.

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