Daniel 4

¿Qué tanto espacio ocupa en tu corazón el reconocimiento de los demás?

Nabucodonosor vivía para la gloria de su nombre. Sus frases lo delatan: «mi poder», «mi majestad». Dios tuvo que quitarle esa «gloria» para mostrarle que toda gloria humana es peso muerto cuando ocupa el lugar de Dios.

Tú y yo quizá no gobernamos un imperio, pero sí buscamos «likes», aprobación, comentarios, elogios. Queremos que se note lo que hacemos, que se reconozca el esfuerzo. Y no es malo agradecer ni afirmar al otro, pero cuando el reconocimiento se vuelve necesidad, se convierte en ídolo.

Vivir «ligero de gloria» significa soltar la obsesión por cómo quedas, para enfocarte en ser fiel. Hacer el bien, aunque nadie lo vea. Servir sin esperar mención. Guardar tu corazón cuando te aplauden y cuando te olvidan.

Pídele al Señor que te enseñe a disfrutar los elogios sin idolatrarlos y a soportar el anonimato sin amargarte. Así, poco a poco, vivirás con menos peso sobre los hombros y más libertad en el alma.

Cuanto menos necesitas la gloria de la gente, más libre eres para vivir solo para la sonrisa de Dios.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.