Las cosas que no se ven

Pablo soporto las dificultades concentrándose en lo eterno. Usó sus adversidades como recordatorio de que debía mantener centrada su atención en las cosas que no se ven. Cuando nuestro corazón es recto, podemos hacer eso.

Una predicación efectiva

Cuando su corazón es recto, es más maravilloso que lo usted puede ver. Y cuando lo vea claramente, es admirable cómo Dios puede darle las palabras que debe decir. Se sorprenderá de la manera como Dios le utiliza.

¿Y qué de nosotros?

Con una sola pregunta, el joven captó el punto crucial: la grandeza. No como el mundo la define, sino la grandeza según el concepto del Dios Todopoderoso. Los grandes líderes son primeros siervos.

Líderes estimulantes

El buen liderazgo equilibra el tierno cuidado de una madre con el amoroso estímulo de un padre. El estímulo es como un oasis en el desierto. Proporciona un necesario refrigerio a los cansados cuyas almas están resecas por el tiempo pasado en el desierto de sus dudas acerca de sí mismo.

Líderes cariñosos

Las personas que lideran deberían estar recibiendo de usted ahora mismo una nota de aprecio y estímulo. Ellas deben acostumbrarse cada vez más a sus expresiones de cariño que incluyan pequeñas pero frecuentes demostraciones de afecto. Nadie es tan importante que esté más allá de las demostraciones de cariño.

Su sola prioridad

La oposición y las dificultades no le importaban. La sola prioridad que le importaba Pablo era que Cristo fuera proclamado. Cada camino en el que él transitaba conducía a otros a la cruz.

Una actitud de firme determinación

Pablo repudia al pasado y mira con confianza el futuro. Su firme determinación lo mantuvo enfocado en la meta suprema: agradar a Cristo hasta alcanzar la meta, a pesar de sus cadenas.

Gozo aprendido

Si queremos aprender lo que es el gozo, lo mejor que podemos hacer es desarrollar una actitud de abnegada humildad. Comience con su familia o sus vecinos. Sea ejemplo de ella con sus clientes o con sus empleados.

El secreto del gozo

Hay un tercer beneficio cuando se vive por encima de las circunstancias: el valor de los demás se fortalece; nunca se debilita. Los extraordinarios convertidos de Pablo no se avergonzaban de su nueva fe en Cristo.