«¡La batalla es mía!»

El temor. Esa es nuestra gran batalla cuando nos enfrentamos a los gigantes. Cuando estos nos infunden temor, se nos traba la lengua. Nuestros pensamientos se vuelven confusos. Olvidamos cómo orar. Nos concentramos en las circunstancias que están en contra nuestra. Olvidamos a quién representamos, y las rodillas nos tiemblan.

Técnicas especiales

Muy a menudo, cuando nos enfrentamos a nuestros propios gigantes, olvidamos lo que deberíamos recordar, y recordamos lo que deberíamos olvidar. Recordamos nuestras derrotas, y olvidamos las victorias. La mayoría de nosotros podemos recitar los fracasos de nuestra vida con claros detalles, pero nos vemos en dificultades para nombrar las victoria especificas y extraordinarias que Dios llevó a cabo en nuestro pasado.

Dios contra nuestros gigantes

Así son los gigantes del temor y la preocupación, por ejemplo. No se presentan solo una vez; vienen mañana y tarde, y día tras día, para tratar de intimidar sin tregua. Se presentan en forma de una persona, de una presión o de una preocupación.

El efectivo ministerio de la música

El creyente lleno del Espíritu Santo es también un creyente lleno de música. Y su melodía es transmitida directamente al cielo-en vivo- donde la antena de Dios siempre es receptiva, y donde los consoladores temas de su canción son siempre apreciados.

El don especial de David

David recibe pronto un mensaje que dice: «Saúl quiere verte». Es increíble cómo todo coincide. ¡Nunca dejo de maravillarme por la manera tan perfecta como Dios lleva a cabo su voluntad sin nuestra ayuda!

Dios habla. . . nosotros respondemos

Dios está mirando su ciudad, su pueblo, su vecindario y está buscando su gente a la cual puede decirle: «Tú me perteneces. Quiero usarte allí porque demostraste ser fiel allí». Nuestro llamamiento es que seamos fieles en las tareas exigentes, ya sea que se trate de nuestra educación, nuestro matrimonio, nuestra ocupación o simplemente de las cargas de la vida diaria.

Una morada permanente

Sin embargo, en el día de Pentecostés, y desde allí en adelante hasta el día de hoy, cuando el Espíritu Santo entra en el pecador que acepta por fe la obra de Jesucristo, en el momento de la salvación, el Espíritu Santo nunca se aparta de él. El Espíritu viene y nos bautiza en el cuerpo de Cristo. Esto sucede en el momento en que aceptamos la obra redentora de Cristo.

Un nombramiento modesto

Pero tan pronto como terminó ese gran momento y se apagaron las luces, David estaba humildemente de regreso con sus ovejas. La gente tenía que sacarlo en realidad del rebaño para lograr que hiciera algo relacionado con estar en primer plano. De hecho, creo que esa es una de las razones por la que David fue un hombre según el corazón de Dios. Era sencillo, siempre creíble, siempre auténtico. . . siempre fiel en las cosas pequeñas.

Cualidades internas

Si usted quiere ser una persona con una visión, debe cultivar el hábito de hacer bien las cosas pequeñas. ¡Allí es cuando Dios forma nuestro carácter!

Un hombre íntegro

A Dios no le impresionan las cosas externas. Él siempre se concentra en las cualidades internas, en esas cosas que se cultivan con el tiempo y la disciplina.