Tocando la superficie

Nuestra cultura actual está tan ocupada, qué podemos volvernos expertos fingiendo que lo hacemos. Pudiera parecer qué estamos yendo a las profundidades cuando, en realidad, solo estamos tocando la superficie.

Preguntas inútiles

El mediador que él anhelaba no solo está vivo, sino además accesible y listo para oír su historia. A diferencia de los amigos de Job, Él no es un filósofo. Él es el redentor, su nombre es Jesús. Y cualquiera que viene a Él en busca de consuelo lo encontrará.

Un arbitro

Hay un solo mediador entre Dios y los hombres», y es identificado específicamente cómo «Jesucristo hombre». Cuando se trata de la vida eterna, no hay muchos mediadores. Solo hay uno: Jesucristo. No tenga miedo de ser tan específico. Jesús no lo tuvo.

Ahora lo sé

La gran noticia es que Dios nunca se encoge de hombros. Él nunca dice «no lo sé», sino que dice, con aguda percepción: «Yo sé exactamente por qué sucedió esto. Yo sé el camino qué estás tomando. Sé lo que haces. Sé cuánto tiempo estarás allí, y sé cuál va a ser el resultado final». Encogerse de hombros y la persona de Dios son incompatibles.

Buenos y malos consejos

Hemos sido insensatos, pensando que teníamos la razón, pero luego, afortunadamente, vino nuestro padre o nuestra madre, un maestro o quizás un amigo que nos hizo entrar en razón. El resultado es que fuimos beneficiados de su sabio consejo.

Expresar el sufrimiento

Dios puede encargarse de todo esto; por lo tanto, dígale todo lo que siente. Dígale lo que hay en su corazón. Usted nunca podrá reponerse totalmente de su sufrimiento si no lo expresa del todo. Job no se quedó con nada. y ahora lo admiro más que cuando comencé a leer el libro.

Palabras de consuelo

Quiero escribir esto para los que están leyendo estas palabras, y que puedan estar en el foso, luchando por volver a la normalidad. Es posible que las cosas se les hayan vuelto tan sombrías que estén necesitando la ayuda de un psicólogo (o de un psiquiatra) cristiano competente para que le ayude a orientarse.

Cruda realidad

Job nos hace volver a la realidad, a la clase de realidad de Dios. ¿Recuerda la pregunta que le hizo Job a su mujer? «Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?» ¿Recuerda, también, sus palabras finales? «En todo esto Job no pecó con sus labios» (Job 2:10).

La presencia de Dios en el sufrimiento

El libro de Job no solo es un testimonio en cuanto a la dignidad del sufrimiento y de la presencia de Dios en nuestro sufrimiento. Es también la principal protesta bíblica contra la religión qué ha sido reducida a explicaciones o simples «respuestas».

Sin pedirlo

Los amigos entienden, y por eso dicen muy poco. Las palabras no son siempre lo que necesita quien sufre. Lo que el amigo necesita es a usted, su amigo.