¿Es posible experimentar gozo cuando tu mundo se está desmoronando? Cuando el médico te da un diagnóstico serio. Cuando alguien a quien amas muere. Cuando pierdes tu trabajo, te estrellas contra la pared en lo económico o eres tratado con injusticia.

Algunas personas intentan esconder el dolor de su corazón escondiéndose detrás de una máscara de aparente felicidad. Cuando un amigo les pregunta: «¿Cómo estás?», responden: «¡No podría estar mejor!». Pero por dentro se están derrumbando.

Experimentar gozo en tiempos difíciles es mucho más que un truco para disimular. Es una realidad relacional. El gozo no depende de la ausencia de pruebas, sino de la presencia de nuestro Salvador. La razón de nuestro gozo es Cristo mismo.

Caminando sobre las olas

Cuando tu mundo se viene abajo y la tormenta ruge a tu alrededor, mantén tus ojos puestos en Jesús. Eso fue lo que hizo Pedro.

Los discípulos iban en una barca, «y luchaban contra grandes olas» en medio de una tormenta (Mateo 14:24). De pronto vieron a Jesús acercarse a ellos ¡caminando sobre el agua! Cuando Jesús llamó a Pedro para que fuera hacia Él, Pedro «se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús,» (Mateo 14:29).

No fue la «mentalidad positiva» de Pedro lo que lo mantuvo a flote. Pedro simplemente aferró su fe a Jesús, quien le dio el poder para caminar en medio de la tormenta. Pedro siguió avanzando hacia Él. . . hasta que «cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse» (Mateo 14:30). El temor desgarró su fe. . . y Pedro comenzó a irse al fondo.

Pero piénsalo bien: ¡durante esos instantes increíbles, mientras sus ojos estaban puestos en Jesús, Pedro caminó sobre las olas!

¿Puedes imaginar su emoción, su profundo deleite, su libertad desbordante al caminar sobre el agua como si fuera un prado de pasto verde? La tormenta seguía rugiendo. Las olas golpeaban su cuerpo y empapaban su ropa, pero su rostro reflejaba una sonrisa. Estaba experimentando el gozo de la presencia de Cristo en medio de la tormenta.

Jesús, nuestro gozo

¿Qué ves en Jesús cuando fijas tus ojos en Él en medio de tu tormenta?

Primero, ves Su compasión. La misma lluvia que azotaba el rostro de Pedro azotaba el rostro de Jesús. Él sentía lo que Pedro sentía. También siente tu dolor y tu quebranto. Está contigo en la cama del hospital. Toma tu mano cuando te llevan al quirófano. Se conmueve cuando tú sufres, y las lágrimas corren por Su rostro cuando corren por el tuyo. Él realmente comprende.

Segundo, ves Su soberanía. Jesús es el Señor de la tormenta. Puede calmarla con una sola palabra. . . o puede llamarte a caminarla. De cualquier manera, Él tiene Sus razones para hacer lo que hace. Tal vez no entiendas Sus caminos, pero puedes confiar en Su corazón.

Tercero, ves Su bondad. Él no es cruel. No está empeñado en castigarte. No se complace en tu sufrimiento. Más bien, está usando tu prueba para acercarte más a Él, haciendo que incluso las cosas difíciles «cooperen para el bien de quienes los que aman -» (Romanos 8:28).

¿Estás atravesando una tormenta? ¿Te está llamando Jesús a acercarte más a Él por medio de esta situación? No permitas que el miedo te hunda. Fija tus ojos en Él. Percibe Su presencia. Experimenta el gozo de caminar sobre las olas a Su lado.

PONLO EN PRÁCTICA: DOS PASOS PARA ESTA SEMANA

  1. Ora tu tormenta con Jesús.

Toma unos minutos cada día para decirle a Jesús, con tus propias palabras, qué viento y qué olas estás enfrentando (un diagnóstico, un problema familiar, una preocupación económica, una pérdida, etcétera). Luego termina tu oración con una confesión sencilla: «Señor Jesús, el viento es real, las olas son reales. . . pero tu presencia es más real que todo. Elijo fijar mis ojos en ti».

  1. Cuenta las huellas de Su bondad.

En una hoja o en una nota de tu celular, escribe tres formas concretas en las que has visto la compasión, la soberanía o la bondad de Jesús en los últimos meses: una oración contestada, una persona que te acompañó, una puerta que se cerró, pero te protegió, un detalle pequeño que te recordó de Su amor. Dale gracias por cada una y compártelas con alguien más esta semana.

Fija tus ojos en Jesús-
Plan de lectura bíblica de 30 días para elevar tu gozo

Te invitamos a dedicar los próximos 30 días a contemplar a Jesús en Su Palabra. Mientras atraviesas tu tormenta, fija tu mirada en. . .

La compasión de Jesús — Él está contigo

Él siente tu dolor. Mateo 9:35–36
Él alimenta tu alma. Marcos 6:30–42
Él ve tus lágrimas. Lucas 7:11–17
Él sana tus heridas. Lucas 10:30–34
Él te abraza. Lucas 15:11–20
Él es tierno contigo. Filipenses 1:6–8
Él es bondadoso contigo. Santiago 5:10–11
Él es fiel. Salmo 86:15–17
Él te ama . Salmo 103:13–18
Él nunca te olvida ni te abandona. Isaías 49:13–16

 

La soberanía de Jesús — Él está en control

Él tiene toda autoridad. Mateo 8:5–10
Él es glorioso. Mateo 17:1–6
Él calma la tormenta. Marcos 4:35–41
Él gobierna el mar . Marcos 6:45–51
Él es Dios hecho hombre. Juan 1:1–14
Él sostiene todo . Colosenses 1:15–17
Él es el Señor . Santiago 5:10–11
Él reina para siempre. Hebreos 1:6–9
Él es Dios y Salvador. Tito 2:11–14
Él es Rey de reyes y Señor de señores. 1 Timoteo 6:12–16

 

La bondad de Jesús — Él está a tu favor

Él alumbra tu camino. Juan 8:12
Él te da vida . Juan 10:10; 11:25
Él es tu buen Pastor. Juan 10:11–15
Él volverá por ti. Juan 14:1–3
Él te da paz . Romanos 5:1–2; Efesios 2:12–14
Él murió por ti. Romanos 8:31–34
Él no te soltará jamás. Romanos 8:35–39
Él es tu esperanza Colosenses 1:27; 3:1–3
Él es tu abogado defensor. 1 Juan 2:1–2
Él tiene buenos planes para tu futuro. Isaías 49:13–16

 

Adaptado de “Walking on Waves Experiencing Joy in Difficult Times” por Bryce Klabunde  de la revista de enero a marzo 2026 de Insight for Living.