Daniel 5

¿Qué produce una vida de firmeza inquebrantable?

¿Cuántos años habían pasado desde que Daniel había sido llamado por un rey? Ahora, en sus ochenta años, todavía se conduce con una firmeza nacida de toda una vida de fe en Dios. Ante el rey inmaduro, se presenta como un roble: su carácter firmemente arraigado, su integridad inquebrantable.

El contraste no podría ser más marcado. Belsasar era como un arbolito tierno, fácilmente doblado por el viento de las circunstancias, sin raíces profundas, sin madera firme. Daniel era como un roble antiguo, que había resistido tormentas, sequías, cambios de gobierno, y seguía en pie.

¿Qué hace la diferencia? El tiempo y la fidelidad. Los robles no se hacen en un día. Crecen lentamente, año tras año, anillo tras anillo. Cada tormenta que resisten los hace más fuertes. Cada sequía que sobreviven profundiza sus raíces.

Daniel había enfrentado el horno de fuego (aunque no literalmente como sus amigos), el foso de los leones (que vendría después), cambios de imperios, reyes que lo honraban y reyes que lo ignoraban. Y a través de todo, su carácter se había fortalecido, no debilitado.

El salmista lo describe así: «Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita» (Salmo 1:3, NBLA).

¿Qué tipo de árbol estás cultivando? ¿Un arbolito que cualquier viento derriba, o un roble que las tormentas solo fortalecen?

La firmeza de carácter no es un regalo instantáneo; es el fruto de décadas de fidelidad diaria.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.