Daniel 5

¿Te preguntas a veces si Dios hará algo respecto al mal en el mundo?

No necesitamos preguntarnos si Dios hará algo respecto al mal que sucede en este mundo (ver Habacuc 1:1-4). Él vio su comienzo hace mucho tiempo y determinó su fin.

El profeta Habacuc clamó a Dios con la misma pregunta que muchos hacemos hoy: «¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, clamaré, y no escucharás? Clamo a Ti: “¡Violencia!” y Tú no salvas» (Habacuc 1:2, NBLA). Miraba la injusticia a su alrededor y se preguntaba si Dios estaba prestando atención.

La respuesta de Dios fue sorprendente: Él estaba haciendo algo, aunque Habacuc no podía verlo todavía. Estaba preparando el juicio, levantando instrumentos, coordinando eventos. El silencio de Dios no era indiferencia; era preparación.

Lo mismo sucedió con Babilonia. Durante décadas, el imperio pareció prosperar en su maldad. Los profetas anunciaban juicio, pero las murallas seguían en pie. Los siervos de Dios advertían, pero la fiesta continuaba. ¿Estaba Dios escuchando?

Sí. Y cuando el momento llegó, el juicio fue rápido, completo, irreversible. Una noche fue suficiente para cambiar todo.

Si miras el mundo hoy y te preguntas si Dios ve la injusticia, si escucha el clamor de los oprimidos, si hará algo respecto al mal desenfrenado, la historia de Babilonia es tu respuesta. Él ve. Él escucha. Él actuará.

El aparente silencio de Dios ante el mal no es indiferencia; es paciencia que culminará en juicio perfecto.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.