Daniel 5

¿Tratas a Dios con la reverencia que merece?

La actitud despreocupada de Belsasar también se expresó en su desprecio hacia Dios. En lugar de temer al Señor, jugó con Él. Trató al León de Judá como si fuera un gatito domesticado.

Esta es una imagen poderosa. Un león no es una mascota. No puedes acariciarlo cuando te convenga y encerrarlo cuando te estorbe. No puedes controlarlo con una correa ni ignorarlo cuando ruge. Un león demanda respeto, no porque sea cruel, sino porque es poderoso.

Belsasar cometió el error fatal de pensar que podía burlarse de Dios sin consecuencias. Usó Sus vasos sagrados para brindar a ídolos. Profanó lo santo con manos borrachas. Desafió al Todopoderoso con arrogancia de insensato.

¿Cómo tratamos nosotros a Dios? ¿Lo reverenciamos como el León de Judá que es, o lo tratamos como mascota conveniente? ¿Le damos el lugar supremo en nuestras vidas, o lo consultamos solo cuando nos conviene? ¿Temblamos ante Su santidad, o asumimos que Su gracia significa que podemos vivir como queramos?

«El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría» (Proverbios 9:10, NBLA). Belsasar no tenía ese temor, y su falta de sabiduría lo destruyó. El León de Judá no es gatito de nadie.

Dios no es un gatito que puedas domesticar; es el León de Judá que merece tu reverencia absoluta.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.