Daniel 5

¿Puede el orgullo impedirte ver lo que es obvio?

No dejes que el orgullo nuble tu capacidad de ver lo que deberías estar tomando en serio en la vida. La historia de Belsasar lanza una advertencia a todos los que son lo suficientemente sabios para escuchar.

El orgullo es un cegador espiritual. Pone un velo sobre nuestros ojos que nos impide ver la realidad claramente. Nos hace minimizar peligros reales y maximizar seguridades falsas. Nos convence de que somos la excepción a la regla, que las consecuencias que alcanzan a otros no nos alcanzarán a nosotros.

Belsasar tenía toda la información que necesitaba. Conocía la historia de su abuelo. Veía el ejército enemigo afuera de sus murallas. Escuchó el mensaje de Daniel. Pero su orgullo le impidió conectar los puntos. Le impidió ver que él era el siguiente en la línea del juicio.

El orgullo nos susurra: «Eso no me pasará a mí». «Tengo todo bajo control». «Soy diferente». «Puedo manejar esto». Y mientras nos susurra, la realidad avanza hacia nosotros sin que la veamos venir.

¿Qué no estás viendo porque el orgullo te ciega? ¿Qué verdad incómoda estás evitando? ¿Qué realidad obvia estás negando? El primer paso para ver claramente es admitir que podrías estar ciego.

El orgullo es el velo que nos impide ver lo que es obvio; la humildad es quitarse ese velo antes de que sea demasiado tarde.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.