María esperaba con anticipación la celebración de su próximo matrimonio y comenzar una nueva familia en Nazaret. Su conciencia estaba tranquila, sus motivaciones eran las correctas delante Dios. Sin embargo, un día sus planes de boda se vieron interrumpidos por una noticia que puso su mundo de cabeza y cambió su vida para siempre. La respuesta humilde y obediente de esta joven para someterse al plan soberano de Dios, produjo en ella una gran bendición. La respuesta de fe es la respuesta natural del auténtico Servirazgo.