Daniel 6:18
¿Quién duerme realmente cuando la conciencia está activa?
«Entonces el rey se fue a su palacio y pasó la noche en ayuno; ningún entretenimiento le fue traído, y se le fue el sueño» (Daniel 6:18, NBLA). En contraste con Nabucodonosor, que no mostró compasión por los amigos de Daniel cuando los echó al horno, Darío pasó una noche miserable. Sin comer. Sin entretenimiento. Sin dormir.
Hay algo que la conciencia hace cuando está despierta: impide el descanso. Salomón lo sabía: «Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco; pero la abundancia del rico no le permite dormir» (Eclesiastés 5:12, NBLA). Pero hay un insomnio peor que el del rico: el del que ha hecho un mal y lo sabe.
Darío no podía dormir porque sabía dos cosas. Primero, que había sido manipulado por su propio orgullo. Segundo, que su mejor servidor pagaría las consecuencias. La culpa y la impotencia juntas son una receta perfecta para el insomnio.
¿Qué te quita el sueño a ti? Si la respuesta es «mis pecados», entonces el remedio es claro: arrepiéntete y descansa en la gracia. «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9, NBLA). Si la respuesta es «las consecuencias de pecados pasados que no puedo deshacer», entonces el remedio también es claro: confía en que Dios redime incluso el desastre. Darío no podía dormir, pero Daniel sí podía. La diferencia no estaba en las circunstancias, sino en la conciencia.
Una conciencia limpia es la mejor almohada; ningún lujo puede comprar el sueño que la integridad regala.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

