Daniel 6:18
¿Quién está realmente seguro: el que está en el palacio o el que está con Dios?
Mientras Darío caminaba por los pasillos vacíos del palacio, sin sueño y consumido por la preocupación, Daniel pasaba la noche, no en la barriga de una bestia, sino en paz, con un león por almohada. Es una de las imágenes más sorprendentes de toda la Escritura: el rey en su trono, atormentado; el siervo en el foso, descansando.
Solo la fe explica esto. Daniel no tenía garantías humanas. No sabía si los leones lo devorarían en algún momento de la noche. No sabía si el ángel se quedaría hasta el amanecer. Solo sabía que estaba en manos de Dios, y eso le bastaba.
Pablo experimentaría lo mismo siglos después en una cárcel romana. Antes de su ejecución, escribió: «He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día» (2 Timoteo 4:7-8, NBLA). Paz en la celda. Paz en el foso. Paz porque la confianza no se basa en circunstancias.
Hay un peligro espiritual al que pocos prestamos atención: la falsa seguridad de las circunstancias favorables. Mientras todo va bien, creemos descansar, pero en realidad solo descansamos en nuestras circunstancias. Cuando estas se rompen, también se rompe nuestro descanso. La fe verdadera puede dormir junto a un león. La falsa fe necesita un palacio. ¿Cuál es la tuya?
La verdadera paz no depende del lugar donde duermes, sino del Dios en quien descansas mientras duermes.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

