Daniel 6:19

¿Has tenido amaneceres donde caminabas hacia la respuesta esperando lo peor?

«Al amanecer, cuando salía la luz, el rey se levantó y fue apresuradamente al foso de los leones» (Daniel 6:19, NBLA). Apresuradamente. La palabra captura la angustia del rey. No esperó la luz plena. Tan pronto como pudo distinguir el camino, salió corriendo. Una noche entera de preguntas tortuosas terminaba en un único momento de revelación.

Hay amaneceres así en nuestras vidas. La noche fue larga. Lloramos lágrimas que pensamos no tener. Caminamos por habitaciones vacías. Y cuando viene el primer rayo de luz, salimos corriendo hacia la respuesta, sea cual sea, porque no podemos soportar la espera ni un minuto más.

El salmista entendía esos amaneceres: «Mi alma espera al Señor más que los centinelas la mañana, sí, más que los centinelas la mañana» (Salmo 130:6, NBLA). Centinelas en sus puestos toda la noche, esperando el primer rayo del sol. Esa imagen captura la angustia del que espera.

Si estás en una de esas noches espirituales, donde la incertidumbre te tortura y la respuesta de Dios parece tardar, recuerda que el amanecer siempre llega. Las noches duran una noche. Y aunque la respuesta del amanecer no siempre es la que esperabas, siempre es mejor que el silencio de la noche. Como dijo el salmista: «Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría» (Salmo 30:5, NBLA). Espera. Espera. La luz viene.

Las noches espirituales no son eternas; el Dios que sostiene la rotación de la tierra también traerá tu mañana.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.