Daniel 6
¿Te has preguntado por qué Dios no detuvo lo que estás atravesando?
¿Por qué Dios no evitó que Daniel terminara en el foso? ¿No es Él escudo de los Suyos? ¿No promete proteger al justo? Sí. Pero como vimos, un escudo no excluye la batalla; equipa para ella. Y a veces Dios prefiere demostrar Su poder en la prueba en lugar de evitarla.
Si Dios hubiera evitado el foso, Darío nunca habría firmado el decreto que proclamó al «Dios viviente» a todo el imperio. Si Dios hubiera evitado el horno, Nabucodonosor no habría confesado al «Altísimo». Si Dios hubiera evitado la cruz, no habría salvación. A veces Dios permite el dolor precisamente porque del dolor saldrá la gloria que el confort nunca podría producir.
Pablo entendió esto: «Y para que yo no me exalte desmedidamente por la grandeza de las revelaciones, me fue dada una espina en la carne… Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad”» (2 Corintios 12:7-9, NBLA).
La gracia que basta. El poder que se perfecciona en debilidad. Dios no le quitó la espina a Pablo, pero le dio gracia para soportarla. A veces Dios no te quitará la prueba, pero te dará gracia. Y descubrirás que la gracia es mejor que la liberación, porque la gracia produce carácter, y el carácter es lo que llevarás a la eternidad. La liberación es para la circunstancia. La gracia es para el alma.
Cuando Dios no quita la prueba, da gracia; descubrirás que la gracia produce más carácter que cualquier liberación rápida.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

