Daniel 6:16
¿Qué saben de tu Dios los que trabajan contigo?
Antes de que la piedra selle el foso, el rey pagano dice algo asombroso: «Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, Él te librará» (Daniel 6:16, NBLA). Detente en esa frase. Darío no era creyente. Nadie le había entregado un tratado teológico. Y sin embargo sabía dos cosas: que Daniel tenía un Dios, y que lo servía con perseverancia.
¿Cómo lo supo? No por los sermones de Daniel, porque no hay registro de ninguno. Lo supo por su vida. Ochenta y tantos años de constancia habían predicado más fuerte que mil discursos. Trabajando juntos, conversando en los pasillos del palacio, el rey había observado a este anciano lo suficiente como para conocer el secreto de su carácter. La amistad entre ambos era tan real que, en la hora más oscura de Daniel, el pagano le habla de su Dios… ¡al profeta!
Hay algo profundamente desafiante aquí. Muchos de nosotros pensamos que testificar es cuestión de palabras: tener la respuesta lista, citar el versículo preciso. Pero el testimonio más poderoso de Daniel fue una vida tan coherente que hizo creíble a su Dios ante un incrédulo. Darío no dijo «tu religión» ni «tus costumbres». Dijo «tu Dios», porque en Daniel había visto a Alguien, no algo.
Piensa en las personas que te rodean cada día: colegas, vecinos, familiares que no creen. Si hoy te vieran entrar en tu propio foso, ¿qué dirían? ¿Sabrían siquiera que tienes un Dios? ¿Sabrían que lo sirves, y que lo sirves con perseverancia?
No subestimes el poder silencioso de una vida fiel a Dios. Alguien te está observando, y lo que ve puede acercarlo al Dios que tú conoces.
Tu vida es el único sermón que algunos jamás escucharán; asegúrate de que hable de tu Dios.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

