Daniel 6:24

¿Te desespera ver que la maldad parece salirse siempre con la suya?

El versículo 24 de Daniel 6 es difícil de leer, y debe serlo: los acusadores de Daniel terminaron en el mismo foso que habían preparado para él. La justicia alcanzó a los conspiradores con una exactitud escalofriante. Y aunque el castigo fue ordenado por un rey persa, según las costumbres brutales de su época, el principio que se asoma detrás de bambalinas es plenamente bíblico: el mal no tiene la última palabra en el reino de Dios.

Los salmistas conocían bien la angustia de ver prosperar al malvado. «He visto al impío violento extenderse como frondoso árbol en su propio suelo», admite el Salmo 37, y reconoce cuánto duele esa visión. Pero el mismo salmo aprende a mirar más lejos: «pasó, y he aquí, ya no estaba; lo busqué, pero no se le halló» (Salmos 37:35-36, NBLA). La prosperidad del mal es real, pero tiene fecha de caducidad.

Vivimos en un mundo donde la trampa parece rentable: corruptos que no pisan la cárcel, difamadores que ascienden, abusadores que quedan impunes. Y la pregunta de Abraham sigue resonando: «El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?» (Génesis 18:25, NBLA). La respuesta de toda la Escritura es un sí rotundo, con una precisión importante: la hará a Su tiempo, no al nuestro. Habrá un día en que «tenemos que comparecer todos ante el tribunal de Cristo» (2 Corintios 5:10), cuando ninguna injusticia quedará sin tratar.

Esta certeza no nos vuelve vengativos, sino pacientes. Podemos soltar la obsesión por ver caer a nuestros ofensores, precisamente porque sabemos que ningún mal quedará finalmente impune: o fue clavado en la cruz con Cristo, o será juzgado con perfecta equidad.

Mientras tanto, haz lo que hizo Daniel: vive limpio, espera confiado y deja el martillo del juicio en las manos que nunca fallan.

La justicia de Dios puede parecer lenta, pero nunca llega tarde: ningún mal de la historia quedará finalmente sin respuesta.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.