Daniel 7:2
¿Te abruma el estado del mundo cuando ves las noticias?
La visión de Daniel comienza con una escena inquietante: «los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar» (Daniel 7:2, NBLA). En el lenguaje de la profecía, ese mar embravecido no es geografía: es humanidad. La Escritura usa las aguas turbulentas como retrato de los pueblos y naciones en constante agitación (Apocalipsis 17:15). Daniel contempla, en una sola imagen, lo que nosotros vemos cada noche en los noticieros: la historia humana como un océano sin reposo, olas de conflictos, corrientes de ambición, tormentas de violencia.
Isaías usó la misma figura: «Los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto» (Isaías 57:20, NBLA). ¿No es exactamente nuestra época? Guerras y rumores de guerras, economías que suben y se desploman, sociedades polarizadas, incertidumbre como clima permanente. Mirar demasiado tiempo ese oleaje produce lo que muchos sienten hoy: ansiedad, cansancio interior, la sensación de que nada se estabiliza.
Pero nota un detalle del texto que lo cambia todo: son «los cuatro vientos del cielo» los que agitan el mar. Aun el caos aparente de la historia no está fuera del alcance del cielo. El desorden humano es real, pero nunca es autónomo; por debajo de las olas corre el propósito firme de Dios, que convierte incluso las tormentas de los hombres en instrumentos de Su plan. Lo veremos en esta visión: del mar caótico suben imperios, y sobre todos ellos hay un trono que no se mueve.
Jesús durmió una vez en medio de una tormenta, y con una palabra la calmó. Esa es la postura del creyente frente al oleaje del mundo: ni negación ni pánico, sino la calma del que conoce al Señor del mar.
No fuiste llamado a vivir abrumado. Mira menos las olas y más el trono de Dios.
El mundo es un mar agitado, pero ninguna ola de la historia se mueve fuera del alcance del Dios que gobierna los mares y a quien los vientos obedecen.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

